20 de marzo de 2006

Writer

En español, "escritor" implica literatura; en francés, "écrivain", mucho más, suena a que ya está admitido en la Académie y todo. Sin embargo, los anglosajones utilizan el término "writer" lo mismo para un novelista que para un guionista que para, incluso, un periodista.

Se parece al uso que hacemos de "músico": el tipo que toca el piano en el bar de un hotel, el adolescente que tiene un grupo de rock, el primer violinista de una orquesta nacional o el compositor del jazz más vanguardista son, todos ellos, músicos. Ser mejor o peor, tener mayor o menor categoría ya es otra cosa.

Pues si hay un "writer" en casi todos los sentidos es el estadounidense Norman Mailer (New Jersey, 1923). Ha escrito de todo, ha utilizado todos los géneros, ha novelado la historia, ha ido al lugar donde pasaban las cosas, las ha contado. Estaba en el primer pelotón de lo que luego Tom Wolfe apadrinó como Nuevo Periodismo, ha sido uno de los eternos críticos con su país, desde una posición liberal (en el sentido que le dan los americanos, que no es el económico).

Vamos, que es un tío interesante, con una mirada de cascarrabias sobre el mundo. Es alguien capaz de hacer autocrítica en un artículo de prensa y admitir errores o falsas percepciones. Es de esos personajes que se mueven igual de bien por un gimnasio de boxeo que por la Casa Blanca; y lo cuenta igual de bien.

Por ello es tan apetecible y tan bueno el último libro de Mailer aparecido en España, América (Anagrama, con traducción de Marco Aurelio Galmarini), una recopilación de textos periodísticos publicados desde los años sesenta casi hasta ahora, en medios de todo tipo.

Voy a destacar uno de los artículos, una larga crónica del combate de boxeo que enfrentó a Mohamed Ali y a George Foreman en el Congo, en octubre de 1974. Hay un documental soberbio, Cuando fuimos reyes, sobre esta pelea.

Mailer empieza preguntándose si es racista, para llevarnos a un libro que le abre los ojos sobre África, La filosofía bantú. Luego, pasamos a conocer a uno de acompañantes de Ali, quien solía llevar una auténtica corte de incondicionales con él. Más adelante, correrá con el boxeador, mientra entrena (no puede llegar hasta el final: normal). Conoceremos al empresario, Don King, y entraremos en el vestuario. Y veremos, sentiremos el combate, un enfrentamiento entre dos maneras de entender el boxeo y la vida y la raza y la religión y la política. Y lo mejor de todo, nos explicará la trascendencia de aquello, las causas, sus consecuencias. Aprenderemos un poco de boxeo.

Una maravilla. La crónica se publicó, en dos entregas, en las páginas de Playboy. Si al final va a ser verdad que hay que comprar esta revista por los artículos.

eaguirre@divertinajes.com
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