13 de febrero de 2006

Cómo no iba a leerla...

No tenía ni idea de quién era ese tal Pedro-Juan Valencia que aparecía en la portada de aquella novela, Eclipse de cuerpo.

Es cierto que venir empaquetado por la editorial Pre-Textos me pone, de antemano, a favor del libro que sea.

Leí la contraportada. Daba la sensación de que estaba escrita por el propio autor y, entre otras cosas, decía:

"No me interesa innovar en el género. Tengo suficiente problema con atrapar al lector, no meramente en una trampa, sino en un asunto que, espero, lo intrigue tanto, que al cabo de los años se tiente a releerme. Un cuento que transcurre en varios niveles con engañosa sencillez".

¿Atractivo, no?

Y seguía: "Es mi mayor aspiración poder contar con fluidez una historia compleja, de un modo en que mi lector quede con ganas de más y tenga que regresar al cabo del tiempo".

Me pareció una buena declaración de intenciones.

Me gustan las palabras "sencillez" y "fluidez" aplicadas a la literatura; y me gustan cuando coinciden con una buena historia, profunda, bien contada y bien escrita. Es como aquello de jugar al póquer y ganar.

Luego leí la solapa donde se cuenta quién es el autor. Permítanme reproducirla:

"Pedro-Juan Valencia, Bogotá (1974). Realizó los estudios de secundaria como alumno interno en Suiza, lugar donde aprendió todo lo que es posible aprender sobre el tedio. De allí pasó a Londres, donde inició estudios de Filología, al tiempo que trabajaba como copista de las más grandes obras de la literatura inglesa y universal. Un oscuro asunto de familia le obligó a trasladarse a Argentina donde, acuciado primero por la necesidad y después por la vocación, se dedicó a la cría de animales, obteniendo importantes galardones y siendo internacionalmente conocido como uno de los mejores criadores y adiestradores de perros de raza. Pero su aparición y reconocimiento públicos le forzaron nuevamente a exiliarse en Venezuela, país en el que contrajo matrimonio y vio la luz su primera hija. Sin embargo, tampoco allí su pasado le permitió sosegarse y, corriendo peligro no sólo su vida, sino la de sus seres más queridos, tomó la decisión de ocultarse definitivamente en algún lugar del vasto Caribe. Eclipse de cuerpo es la primera novela de este autor colombiano. Una novela que sorprende por su extraordinaria madurez y que nos hace pensar que estamos, son ninguna duda, ante un escritor brillante, una auténtica revelación que merece ocupar un puesto de honor entre los más destacados autores en lengua española del último siglo".

También este texto parece escrito, o al menos dictado, por el tal Pedro-Juan. Hay humor, un cierto cinismo, un algo de chulería...

Después de todo esto, ¿cómo no iba a leerla?

Efectivamente, Eclipse de cuerpo es sencilla, de una forma engañosa, y tiene esa fluidez que te obliga a leerte las doscientas primeras páginas de un tirón; y te produce unas ganas locas de darle su merecido a las siguientes ciento y pico.

Un hombre que se acerca a los sesenta años cuenta su vida, y la de su familia...

No, no merece la pena resumir esta historia.

Algún día podremos decir que tuvimos la suerte de leer la primera novela de Pedro-Juan Valencia.

A sus apenas treinta años nos va a dar, esperemos, buenos libros.

Solo me queda una duda: ¿Qué será ése trabajo de "copista de las más grandes obras de la literatura inglesa y universal"?

eaguirre@divertinajes.com
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