23 de enero de 2006

L. A. de V., principiante

Hace un año (semana arriba, semana abajo), esta Errata también estuvo dedicada a Luis Antonio de Villena (L. A. de V.), y a un libro peculiar, como ahora, de este poeta nacido en Madrid, en 1951. Se trataba de los recuerdos de dos episodios de su vida, el servicio militar y un campamento de verano de una organización juvenil de tintes paramilitares, Patria y sexo (Seix Barral) se titulaba.

Parece que L. A. de V. tiene cierto interés en escribir sus memorias, pero no en hacerlo de una forma ortodoxa. Para qué. Él va soltando episodios concretos, momentos o épocas de su vida, y los cuenta apoyándose en alguna excusa, literaria a ser posible. Así, si mantiene esta costumbre, podremos encontrarnos en unos años con unos cuantos volúmenes mediante los cuales podríamos reconstruir una existencia de poeta.

El libro de L. A. de V. que nos interesa ahora se titula Los días de la noche (Seix Barral) y tienen un planteamiento indiscutiblemente original.

En 1979, se publica Hymnica, tercer libro del entonces jovencito L. A. de V. Recoge poemas escritos entre 1974 y 1978, poemas en los que está presente ese cultismo que tanto y tan bien ha cultivado L. A. de V., pero en donde hay, además, como un aliento que plasma en aquellos versos la experiencia vital del poeta, con referencias a lo noctámbulo, a lo gay, a lo underground...

"Todo texto conlleva una vida, ya que ninguno es solo hijo de nada, ni el cantar del trovador de Aquitania. Así es que personajes y lugares atraviesan el poema, y si es verdad clara que éste no los precisa, no ha de ser verdad menor que fueron, probablemente, y en más de una medida, sus generadores".

Así explica L. A. de V. la intención de Los días de la noche, que no es otra que, casi treinta años más tarde, dar a conocer los contextos de cada poema. Y esa es la estructura del libro: un texto en prosa, que cuenta algo de aquella época en la que el escritor tenía alrededor de 25 años, seguido del poema generado (más o menos) por aquella experiencia

En estos contextos está el Madrid que sentía agonizar a un dictador y a su régimen; la juventud de un hombre que ansiaba, por encima de todo, la libertad y la belleza. "Los días más felices de mi vida", escribe L. A. de V.

Claro, cómo no van a tiempos felices los de la veintena; los de las grandes expectativas ante todo lo que está por llegar; los de una vida relajada y sin mayores preocupaciones que las de vivir y disfrutar. Vale, no todos los veinte años son así, pero los de L. A. de V. sí, pues él lo explica: estudiaba, tenía dinero, salía todas las noches, dormía hasta el mediodía...

Los días de la noche ofrece una posibilidad de leer poesía de otra forma.

L. A. de V. de uniforme; L. A. de V. principiante... ¿Qué otros L. A. de V. nos esperan?

Por cierto, hay una interesante página web dedicada a L. A. de V.

eaguirre@divertinajes.com
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