19 de diciembre de 2005

Una visita a la cocina

Suizo, Robert Walser (1878-1956) es un escritor peculiar, autor de una obra peculiar, en la que destacan dos auténticas maravillas. Hace ya tiempo, pasó por este rincón en forma de Errata.

Esas dos maravillas se titulan Jakob von Gunten y El paseo (ambas están publicadas en español por la editorial Siruela). La primera es una novela de iniciación, la historia de un joven que ingresa en una extraña academia en la que se supone que enseñan para ser asistentes o criados o quién sabe qué de los grandes hombres. La segunda expone el alucinado encuentro de un hombre con el mundo que le rodea.

Se han publicado otras novelas y relatos de Walser; siempre interesantes.

Lo último que se ha aparecido de este escritor se titula Escrito a lápiz (también en Siruela). Se trata de unos textos conocidos como Microgramas, que vienen a ser algo así como los entrenamientos de Walser como escritor. Al parecer practicó esta gimnasia entre 1924 y 1932.

Los últimos años de su vida los pasó ingresado en un manicomio, donde siguió escribiendo.

De estos papeles hay muchos, como quinientos textos por año. Son pequeñas porciones de ficiones, reflexiones sobre literatura, divagaciones varias, poemas, escenas dramáticas... Son en ocasiones la cocina de lo que luego fueron novelas o relatos.

Se escribieron a lápiz, pues Walser estaba cansado de la pluma, con una letra apretada y apenas legible (la imagen que abre esta Errata es un ejemplo). Los estudiosos de este (como Bernhard Echte y Werner Morlang, responsables de esta edición) han tardado mucho en descifrar los contenidos.

Se ha publicado un primer tomo (con traducción de Juan de Sala Llovet y María Condor) y, a lo largo de 2006, aparecerán otros dos, que completarán este archivo, esta cocina de Robert Walser.

La lectura de estos textos tiene algo de paseo por la intimidad del escritor. ¿Habría querido él que se pudieran leer estas cosas?

Con la crisis de la industria discográfica se ha recurrido a comercilizar ediciones de grandes discos (del jazz o del rock) en las que se incluyen las tomas desechadas por sus autores, algunos principios frustrados, incluso trozos de conversaciones entre el intérprete y el técnico de sonido, por ejemplo. ¿Cuál es el interés de esto? Se supone que el artista hace pruebas, intenta ciertas fórmulas, amaga con algunas soluciones... para terminar ofreciendo una obra final, limpia de impurezas y lo que él pueda considerar errores, ¿no?

A veces puede paracer que estás leyendo (en este caso) algo que no deberías, pero cuando un escritor te ha interesado mucho, como Walser, la lectura te sirve para completar tu visión sobre él. Y eso es bueno. Así que, me quito la sensación de intruso, y recomiendo estos Microgramas... Pero creo que es mejor meterse en ellos después de conocer, al menos un poco, al Robert Walser acabadito en forma de libro.

Primero comamos el plato, y luego visitemos la cocina para conocer algún secreto, algo de la receta...

eaguirre@divertinajes.com
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