26 de septiembre de 2005

Da un poco de rabia

Da un poco de rabia tener que dar explicaciones previas, pero a veces es inevitable: no soy aficionado a la novela negra, he leído muy poco de este género; y ni siquiera creo que haya sido lo mejor o más representativo. Puede que el origen esté en el único libro de los Cinco (¿o eran los Hollister?) que leí en mi infancia y que recuerdo perfectamente que no me gustó nada. No obstante, sé que se trata de un defecto; al menos es un defecto cuando pretendo, como en esta Errata, hablar de un autor de novela de intriga.

Cayó en mis manos hace un tiempo (dos o tres años, quizá) un libro de memorias que tenía muy buena pinta. Eran las memorias de un escritor de quien no había oído hablar en mi vida, un tal Eric Ambler... Ya me imagino a alguno de ustedes llevándose las manos a la cabeza y preguntándose qué hace leyendo a un indocumentado de esta envergadura.

Enseguida supe que era un especilista en thrillers, en historias de espías, muchas de las cuales han sido llevadas al cine. Publicó nueve novelas y escribió guiones. Supe que los grandes nombres, los más famosos de ese género, Graham Greene o John Le Carré, por ejemplo, le consideran el mejor, un autor germinal de la literatura de intriga del siglo XX.

Me pareció raro meterme en la vida de un fulano de quien no había leído ni una línea, así que me compré la primera novela suya que encontré, y tuve la suerte de que fuera una de las más famosas y, también, según los expertos, una de las mejores: La máscara de Dimitrios (Edhasa, con traducción de Ana Goldar). Es un libro de 1939, que cuenta la peripecia de un escritor que se empeña en reconstruir la vida que tuvo un cadáver encontrado en Turquía. Aquello se convierte en un estupendo viaje por los caminos del lúmpen de la Europa de entreguerras.

Me gustó y me lancé a las Memorias (Diagonal, traducida por Sofía Coca y Roger Vázquez de Parga).

Ambler nació en Londres, en 1909 y murió en 1998, y este libro está publicado en 1985, es decir en un momento de su vida muy adecuado para hacer repaso. Sin embargo, la estructura de las memorias es curiosa. Comienzan con el accidente de automóvil en Suiza de un Eric Ambler ya maduro, y siguen con una anécdota de una firma de libros... Luego vuelve a la infancia (una infancia muy interesante, sobre todo por lo pintoresco de su familia) y va contando en orden cronológico su adolescencia y su primera madurez. Parece que empieza a escribir de repente, sin "mediar provocación". Y a los pocos años estalla la Segunda Guerra Mundial, y se alista Ambler, y hace sus primeros pinitos como guionista (trabaja un tiempo junto a John Ford, incluso). Y al final de la guerra, se terminan las memorias. Y nos quedamos sin saber qué hizo Ambler durante los años cincuenta, sesenta, setenta, ochena y noventa, aunque no importa demasiado, pues es un gran libro, sin duda.

Da un poco de rabia, mejor dicho, da mucha rabia no poder encontrar en las librerías esos libros que te han gustado y que quieres regalar o recomendar. Pues es el caso de estos dos: Grup 62, la empresa editorial a la que pertenecen Edhasa y Diagonal, no tienen disponibles ya de estos títulos, publicados en 2002 (Memorias) y 2004 (La máscara de Dimitrios). A lo mejor se animan a reimprimir. De todas formas, en otras editoriales hay otras novelas de Eric Ambler, que habrá que ir leyendo.

eaguirre@divertinajes.com
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