18 de julio de 2005
Desde la otra orilla

El título no es del todo cierto, pues Tahar ben Jelloun (Fez, Marruecos, 1944) vive en París, es decir que no escribe siempre desde la "otra orilla", pero eso no le impide mirar a y desde Marruecos en sus novelas. La más reciente publicada en español es El último amigo (El Aleph, con traducción de Malika Embarek).

Alí
y Mamed se conocen en un colegio del Tánger de principios de los años sesenta. Su amistad durará treinta años. Al principio de la narración sabemos que algo ha roto esa relación. A continuación, se nos presenta el relato de cada uno de ellos, la crónica de esos treinta años de amistad. Son dos visiones diferentes, no llegan a ser opuestas, pero cada uno destaca ciertos episodios o ciertas conversaciones o ciertos sentimientos, que no coinciden con los evocados por el otro.

El último amigo es una novela que podría inscribirse en ese subgénero de literatura de la amistad (por llamarlo de alguna forma), al estilo, por ejemplo, de El último encuentro, de Sandor Marai, o de tantas otras... No sé, Las aventuras de Tom Sawyer, sin ir más lejos. Pero como en todos los buenos libros, no solo se trata de la amistad. Ben Jelloun cuenta la evolución de los marroquiés que fueron jóvenes en los años sesenta, que percibieron los cambios que ocurrían en el mundo y que se enrolaron, cada uno a su manera, en el intento de consecución de esos cambios para su país. Hay un momento en la vida de Alí y Mamed en el que sufren ambos la estancia en una especie de correccional militar, debido a sus actividades o idelogía, consideradas subversivas por el gobierno del rey Hassan II; el autor pasó por esa experiencia en su vida.

Apenas he leído tres novelas de este escritor marroquí, y he tenido la fortuna de que las tres me han gustado mucho. Una es ésta de la que hemos hablado. Otra, la primera que cayó en mis manos, se titula El niño de arena (Península, con traducción de Alberto Clavería). En la sociedad marroquí rural, una niña esconde su sexo y se viste de varón y vive como un hombre. Lo leí hace mucho, pero lo recuerdo como mi primera experiencia (literaria) directa con Marruecos, con la cultura islámica, algo que tenemos que hacer cada vez más.

En ese sentido, hay una obrita de Tahar ben Jelloun muy interesante, El Islam explicado a nuestros hijos (RBA, con traducción de Malika Embarek), escrito a raíz de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, pero que tiene sentido siempore, también tras los atentados de Bali, Yerba, Madrid, Londres... Se aprende mucho con su lectura.

La otra novela que conozco de Ben Jelloun se tituló en español Sufrían por la luz (RBA), aunque la traducción literal, y creo que más bonita, es Esa cegadora ausencia de luz. Un grupo de militares intenta un golpe de Estado contra el rey Hasan II; fracasan y son encarcelados en el penal de Tazmamart, en pleno desierto. Allí permanecen, los supervivientes, hasta dieciocho años, la mayor parte de los cuales lo reclusos son privados de luz, permanecen en sus celdas en la más absoluta oscuridad. La novela está narrada por uno de los supervivientes.

Es estremecedora. Y más cuando se sabe que todo esto son hechos reales.

Tahar ben Jelloun tiene página web: www.taharbenjelloun.org.

Ya me han leído muchas veces escribir aquello de que un libro lleva a otro libro, y me acabo de acordar de La puerta de los vientos (Destino), una antología de nnaradores marroquíes contemporáneos que escriben en español. La selección de los autores corrió a cargo de Marta Cerezales, Miguel Ángel Moreta y Lorenzo Silva. Otra forma de cruzar el Estrecho.

 

eaguirre@divertinajes.com
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