18 de abril de 2005
¿Luis G. o Luisgé?

Los oscuros (1990), La dulce ira (1995), La muerte de Tadzio (2000) o El alma del erizo (2002) son los libros (novelas y relatos) que ha publicado Luis G. Martín (Madrid, 1962), siempre en la editorial Alfaguara. Y ahora, en este 2005, ha salido al mercado otra novela, Los amores confiados. También ha sido en Alfaguara; además, la foto del autor (aquí, a la derecha) y el breve perfil biográfico coinciden con los del mentado Luis G. Martín, pero quien firma, en esta ocasión, se hace llamar Luisgé; el apellido, eso sí, sigue siendo el mismo. ¿Qué ha pasado? ¿Qué extraña metamorfosis ha sufrido este escritor para no cambiar en nada aparente, pero sí para introducir ese curioso matiz en su nombre de pila? La verdad es que no tengo ni la más ligera idea, ni posibilidades de indagarlo. Y tampoco, creo, tiene mucha importancia.

Lo que importa aquí es su obra, en este caso, Los amores confiados.

Se cruzan y mezclan dos historias de celos, la del narrador y otra ligada a un crimen que éste investiga y sigue muy de cerca, mediante la relación con unos de sus protagonistas, quien está en la cárcel.

Juega Martín (que cada uno le llame como quiera) con elementos de la realidad: el narrador es un escritor cuyos libros se titulan como los suyos, por ejemplo (se están dando muchos casos últimamente en la narrativa made in Spain...). En el lector, esto produce una impresión de estar metido en el desatrrollo de la trama un poco más de lo habitual, porque, además, esta línea narrativa aparece ya iniciada la novela, de manera que podría parecer un breve paréntesis, pero se toma su tiempo para resultar bien contada. Por otro lado, la segunda historia adquiere, cuando se llega a ella, una consistencia extraordinaria.

Hay muchas clases de celos en las páginas de Los amores confiados; hay mucho arrepentimeinto en algunos de los personajes; hay mucha ceguera en los diferentes comportamientos (la ceguera es un ingrediente fundamental cuando de celos se trata)... Y hay un punto melodramático muy interesante, con el que el autor juega: nos lo muestra a veces, lo esconde otras.

Ahora, cuando vayan a buscar ésto o cualquiera de los anteriores libros de Martín, acuérdense de que hay dos nombres de pila, pero es un mismo escritor.

eaguirre@divertinajes.com
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