11 de abril de 2005
"Qué malos son nuestros poetas"

"Qué malos son, qué malos son. Qué malos son nuestros poetas. Sólo hay que leer las cartas que Guillén mandó a Salinas o escuchar a Gil de Biedma leído por Carod-Rovira para verlo. Qué malos son... Sólo hay que mirar las fotos, están en las hemerotecas, Dámaso Alonso en El Pardo y Luis Cernuda en Acapulco. Los que se hicieron ricos, los que murieron pobres, enfermos, en el exilio, Leopoldo y sus dos hijos, todos ellos. Qué malos son... Preguntadle a la viuda de Alberti. Si pudiera hablar Zenobia. Si estuviera vivo el bendito padre de Jorge Manrique. Si lo supiésemos todo sobre algunos, tanta metáfora y tan poca vergüenza. Todos ellos. Qué malos son... Quevedo el putero y Góngora el lameculos, Garcilaso el usurero y Rosalía la ludópata, el maricón de Lorca y Bécquer, que era un poco mariquita también, Ferrater el desgraciado, Gimferrer el pervertido, los hermanos Machado, el drogadicto y el maltratado, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús... Qué malos son..."

Se llaman Astrud, son un dúo de pop tirando a electrónico y modelno (son los de la foto de arriba: Manolo Martínez, a la izquierda, y Genis Segarra). Manolo tiene, además, un fanzine literario, Esmeraldo.

Astrud acaba de editar un EP con seis canciones, tres de las cuales forman un conjunto titulado Capricho español, y entre ellas está Nuestros poetas, cuya letra abre esta Errata.

Curiosa canción, ¿verdad?

Tiene una explicación (la dan ellos en su página web):

"Escandalizados una vez más por los suplementos culturales, con artículos como 'Toda la verdad sobre Juan Ramón', y por el abuso y la indiscreción de muchas biografías de escritores, en esta canción se lleva esta desvergüenza investigadora y sensacionalista de los críticos literarios de hoy en día al nivel televisivo de Salsa Rosa o Tómbola. Los rumores, las infamias, la actualidad y los prejuicios son las herramientas de los filólogos de ahora".

Así, se trata de la ironía de alguien a quien le gusta la poesía, que conoce a los poetas y sus vidas, pero que está un poco harto de oír hablar de asuntos extraliterarios como si fueran el meollo de la cuestión, poética en este caso.

¿Qué hay que hacer? Pues tomar este rol de poetas (Guillén, Salinas, Gil de Biedma, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Leopoldo [Panero] y sus dos hijos [Juan Luis y Leopoldo María], Alberti, Jorge Manrique, Quevedo,Góngora, Garcilaso, Rosalía, Lorca, Bécquer, Ferrater, Gimferrer, los hermanos Machado, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús), buscar sus versos, leerlos y, luego, decidir si son malos o buenos.

Con la canción de Astrud de fondo, por supuesto.

O también se puede leer la biografía de Jaime Gil de Biedma escrita por Miguel Dalmau y publicada en Circe, estupendo ejemplo de cuánta razón tienen Manolo y Genis cuando se mosquean por la forma en la que se habla de los poetas.

Dalmau hace una gran aportación a la historia de la literatura española: Jaime Gil de Biedma tenía ¡UN SECRETO!, y ese secreto era su homosexualidad. Bravo por el biógrafo.

Organizado en tres partes, el libro entra en la vida familiar, luego en la profesional y literaria (hasta aquí, bien) y termina con un apartado titulado Contra Jaime Gil de Biedma (cuánto esfuerzo: el título se lo ha dado el propio autor, ya que así se llama uno de sus poemas). Y es en este apartado donde Dalmau pone sobre la mesa todos los cotilleos y todas las indiscrecciones posibles. Pero lo malo no es esto, lo malo es que destaca aspectos del comportamiento de Gil de Biedma con un cierto tono de reproche moral (puaaaj) y explica rasgos de su carácter en función de los signos de zodiaco y majaderías de esas.

¿Saben qué es lo bueno? Pues que la personalidad y la obra de Jaime Gil de Biedma (siempre contradictorias, a veces irritantes, otras fascinantes) resisten perfectamente una biografía mediocre como esta; cuya lectura, por otra parte, tampoco es del todo desaconsejable.

En diciembre de 1988, Gil de Biedma (1929-1990) ofreció una lectura de sus poemas en la Residencia de Estudiantes, de Madrid. Hay un libro, con un CD, que recoge aquella tarde. Y hay una Antología personal (también con CD) publicada por Visor. Lo digo para iniciarse... Si alguien lo necesita.

eaguirre@divertinajes.com
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