21 de febrero de 2005


Con tres adjetivos

Hay escritores de los que me resulta casi imposible decir nada. Josep Pla (1897-1981) es uno de ellos. Qué se puede escribir de un autor y de una obra de la que han dicho tanto y de manera tan atinada tantas personas que sí que saben bien qué es esto de la literatura. Como no comente mi experiencia directa y personal...

Lo primero que leí de Pla fue un librito titulado Madrid. El advenimiento de la República (Alianza Editorial), donde el Pla periodista narra lo que vio en en la capital de España entre el 14 de abril de 1931 (día de la proclamación del nuevo régimen republicano) y las primeras semanas del año siguiente. No me atrapó tanto esa prosa de la que todo el mundo dice maravillas (y es verdad), como ese punto de vista que Pla tenía sobre cuanto ocurría a su alrededor. Aquello estaba muy lejos del periodismo que ahora nos inunda que o bien se limita a contar por encima (y con testimonios de los que podríamos perfectamente prescindir) lo sucedido, o bien pontifica, a tontas y a locas la mayor parte de las veces, queriendo hacer pasar por análisis simples observaciones de analfabetos. Vale, generalizo demasiado, pero la realidad es más bien así, qué le vamos a hacer.

Más adelante me enfrasqué (durante meses) en el Cuaderno gris (Destino). Ya saben: los diarios de 1918 y 1919. Los diarios de un hombre joven que estaba empezando a vislumbrar eso de la literatura como oficio (así lo llama él mismo casi siempre en su obra). Al parecer el texto está retocado, muy retocado incluso, años después... Poco importa. Cuaderno gris es uno de esos libros que a mí me ha ayudado (quizá debería decir obligado) a definir un gusto por una determinada literatura. No es que me cambiara la vida (esa expresión un poco exagerada que utilizamos los cursis para hablar con grandilocuencia de la gran literatura), porque no sé si los libros cambian la vida, pero desde luego estaría en el hipotético canon de un tipejo como yo. Luego he leído más cosas de Josep Pla, pero fueron éstas obras las fundamentales.

Ahora, Arcadi Espada (Barcelona, 1957) ha publicado una biografía de Pla. No se ha quedado calvo buscándole un título: Josep Pla (Omega). No obstante, el planteamiento del texto sí que tiene tras de sí mucho trabajo, un conocimiento profundo del escritor y la obra y el deseo de aportar algo más que el simple relato de una vida. Espada ha tomado como referencia unos diarios que solo están publicados en catalán, por el momento, correspondientes a los años 1965-1968. Saca de ésas páginas la crónica de la vida cotidiana de Pla y aprovecha comentarios o referencias para lanzar el sedal hacia el pasado (a veces hacia el futuro) y reconstruir así una vida. Obviamente el resultado no es una obra prolija en detalles ni abundante en información, pero sí un libro que presenta un perfil muy interesante de Pla.

Arcadi Espada tiene un blog (esos diarios que la gente cuelga en Internet, a veces sobre su vida, otras sobre un tema concreto...) en el que hace una crítica diaria de los periódicos, de los medios de comunicación. En ocasiones no hay quien entienda lo que quiere decir, o no se llega a saber (hablo por mí, claro) si está ironizando o va en serio. También ocurre (a menudo) que no se esté en absoluto de acuerdo con él, pero esa es la gracia: además, Internet ofrece la posibilidad de enviar comentarios de todo tipo, y en este blog vaya si los hay. En cualquier caso, es un sitio que merece la pena visitar.

eaguirre@divertinajes.com
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