24 de enero de 2005


Mojigatos, abstenerse

Al nombre de Albert Pla responde un tipo de Girona (nacido en 1966), de profesión cantautor. ¡Nooooo! ¡No se asusten! ¡No cambien de página! Pla no es uno de esos pesados que lloriquean versos sensibles sobre dos acordes (y ya son muchos) de guitarra. Pla es un músico de los pies a la cabeza, un rockero que, sencillamente, canta de otra forma.

Pero como se podrán imaginar, no ha llegado a esta Errata por lo musical.

El hombre que nos roba las novias (Lumen) es el título del libro que recoge las letras que Albert Pla ha escrito desde 1989, desde que publicó su primer disco. Y como pasa a veces (no siempre), ésas letras pensadas para existir acompañadas de música tienen sentido leídas como poemas. Pla es un radical, con todo lo malo y lo bueno que eso tiene. Con todo lo que de visión del mundo tirando a simple y maniquea eso implica.

Da la sensación de que dice (escribe) las cosas como le vienen a la cabeza, a veces de la forma más directa posible, a veces de la manera más efectiva. Y lo hace sin buscar eufemismos, sin intentar dulcificar lo agrio, ni pulir lo que tiene aristas. En el imprescindible prólogo del libro, el crítico musical José Manuel Gómez, Gufi, uno de los descubridores de Albert Pla, dice: "Es el bufón que se atreve a cantar lo que todos callan". Será eso.

¿Se agradece semejante actitud? Se agradece, sí señor, pero a veces choca, puede llegar, incluso, a molestar. Y eso que casi siempre (no podía ser de otra forma) canta sobre el amor. Pero si hay un rincón sórdido, una torcedura, una herida... él lo encuentra. Ojo: También tiene versos dulces.

No hay lugar para la mojigatería en las canciones-poemas de este catalán.

Porque esa es otra. Albert Pla es catalanoparlante y catalanoescribiente y catalanocantante (de hecho, este libro presenta los versos en edición bilingüe). Pero como también habla español, adapta su lengua a lo que quiere decir y, sobre todo, a cómo lo quiere decir. Pla, en un momento de su carrera, decidió hacer rumbas, y entonces se expresa en español. Interesante manera de entender lo de la identidad y las raíces y la excepción ligüísticas, ¿verdad?

Un día, el cantante medio marginal Albert Pla leyó un libro de poemas firmado por un tal José María Fonollosa (Barcelona, 1922-1991), escritor no menos marginal ni desconocido que él mismo. Le engancharon tanto, que adaptó un buen puñados de aquellos poemas (recogidos en El hombre que nos roba las novias) y publicó un disco Supone Fonollosa, y descubrió a este autor de apenas cuatro libros a gente que, habitualmente, no accede a la poesía, y menos a ésta poesía.

La poesía lleva a la poesía, un libro lleva a otro libro (no me canso de repetirlo) y, en este caso, un disco lleva a otro disco. En la línea de este Supone Fonollosa, un grupo de rock de Granada, Lagartija Nick, grabó, en 1998, un disco inspirado en José Val del Omar (Granada, 1902-Madrid, 1982), cineasta de vanguardia y escritor, cuyas letras se vuelven, aquí, rock.

En ambos casos, todo (músicos, canciones y poetas) es algo más que recomendable.

Me ha dado cuenta (ustedes también) de que no he reproducido ningún verso, ninguna canción de Albert Pla, como suelo hacer en esta Errata cuando de rimas se trata.

Las canciones de Pla son largas y no he sido capaz de extraer media docena de líneas suficientemente representativas: busque, lean o escuchen, que las dos cosas sirven, y juzgen ustedes mismos.

eaguirre@divertinajes.com
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