10 de enero de 2005


El correo está vivo

Lo reconozco. Hay libros que, de primeras, no me atraen nada. Prejuicios. Tampoco es tan raro, ¿no? Fue el caso de éste. Llevaba una de esas frases que sulen aparecer de las portadas o en las fajitas que envuelven el volumen: "Éste es uno de los libros sobre Hollywood más divertidos que he leído". La frase no es nada del otro mundo. No suele ser habitual que una editorial coloque un comentario negativo para promocionar una de sus novedades. Pero la frase en cuestión (y aquí entra en marcha otro prejuicio) estaba firmada por Jonathan Franzen; así que hice caso y leí la novela Las increíbles aventuras de las hermanas Hunt (Roca Editorial), de Elisabeth Robinson.

Pero antes, unas palabras sobre Jonathan Franzen: Como casi todos los escritores, Franzen tiene en su haber varias obras (novela y ensayo) que ahora se están editando en España, pero lo que cuenta (porque es lo mejor, con diferencia, por el momento) es una gran novela titulada Las correcciones (Seix Barral), la historia de una familia de clase media estadounidense, con todas las miserias y las... miserias de ese tipo de familia. Las correcciones es un novelón de más de setecientas páginas de cuya lectura se disfruta mucho. Y como Franzen es relativamente joven (nació en 1959), todavía se puede esperar mucho de él.

Pero quien nos interesa hoy es Elisabeth Robinson. No he encontrado por ninguna parte su fecha de nacimiento, pero debe de andar cerca de los cuarenta (un año arriba, dos años abajo). Es productora de cine, trabajó en Hollywood, hizo un par de películas de éxito (Braveheart y Last Orders) y en la actualidad, por lo que he sabido, es productora independiente, vive en Nueva York y se lanzó a la literatura.

Por lo que ha declarado Elisabeth en entrevistas, su primera novela tiene (suele ocurrir en las primeras novelas) mucho de autobiográfico. Pero qué más da.

Las increíbles aventuras de las hermanas Hunt es una novela epistolar (cartas, correos electrónicos, faxes, notas enviadas por mensajeros...) en la que la narradora y protagonista (Olivia Hunt) cuenta el proceso para rodar un guión basado en El Quijote y la leucemia de su hermana menor. Sí, se habla de Hollywood, como decía la recomendación de Jonathan Franzen, pero hay más. Las increíbles aventuras... es una novela sobre eso con lo que vas encontrando alguna mañana ante ti, la vida en los momentos de crisis: lo que parece inamovible de repente se desmorona; lo que pensamos inalcanzable se nos pone delante sin escapatoria posible; lo que se desea en un momento determinado se presenta, pero a destiempo...

Es verdad que durante la lectura de esta novela te ríes, pero no precisamente en lo que tiene que ver con Hollywood, que es una parte muy bien llevada de la trama, sino en lo que tiene que ver con las relaciones con los demás o, mejor dicho, en lo que tiene que ver con cómo se cuentan ésas relaciones. Ya hemos dicho que se trata de una novela epistolar en la cual el lector todo lo conoce a través de la mirada de Olivia y es ése punto de vista el que dota a la historia de una indudable calidad.

Y además ofrece una cierta esperanza respecto a la vigencia del correo para contar, explicar y expresar.

Las increíbles aventuras de las hermanas Hunt está traducida por Enrique de Hériz (Barcelona, 1964), quien además de ser un reputado traductor es un interesante novelista de éxito, sobre todo últimamente. Hériz ya había publicado dos novelas (El día menos pensado, de 1994, e Historia del desorden, de 2000), cuando sacó a la calle, en 2004, Mentira (Edhasa), un libro que lleva casi un año en las listas de más vendidos, que ha recibido varios premios y al que merece la pena echarle una lectura.

Esta vez, tres recomendaciones (Franzen, Robinson y Hériz) por el precio (virtual) de una.

eaguirre@divertinajes.com
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