20 de diciembre de 2004


¿Dónde nos llevará el puente?

Ocurre muy a menudo. Se estrena una película basada en tal o cual novela, se le da mucha publicidad y la gente va a verla. Pero resulta, a veces, que dicho filme está basado en un pedazo de libro. Y hay que aprovechar estos pisuergas. Ocurrió hace un par de años con El crimen del padre Amaro, una película que llegó rodeada de cierta polémica, pero casi nadie se acordó de recordar que estaba inspirada en una joya (como lo son muchos de sus libros) del portugués José María Eça de Queiroz.

Pero ahora nos toca hablar de El puente de san Luis Rey, una novela del escritor estadounidense Thornton Wilder (1897-1975), publicada en 1927, y que se mereció el premio Pulitzer. En estos días, se estrena una película con el mismo título, basada en esta historia y con actores de esos de primera fila. Qué mejor ocasión para leer esta joyita de unas 180 páginas. La editorial Edhasa tiene disponibles dos ediciones, una de bolsillo y otra de tapa dura (que el dinero no sea un obstáculo) con la traducción de una mujer muy interesante, María Lejárraga (al final les hablaré de ella).

En la Lima colonial del siglo XVIII, cinco personas atraviesan un puente colgante, que en ese momento se descuelga, caen y mueren. Los accidentados son una marquesa poco integrada en aquella sociedad virreinal y su sirvienta; un joven de esos que en la actualidad calificaríamos de marginal; el representante de la actriz más famosa de aquellos años y el hijo de ésta. O sea: la marquesa de Montemayor y Pepita; Esteban; el tío Pío y Jaime. Un fraile ve, por casualidad, el accidente, y decide investigar las vidas de estos desafortunados en busca de una razón de orden teológico que explique porqué aquellas personas estaban juntas ese día y en ese momento y porqué se cayó el puente precisamente cuando ellas pasaban, un puente que había sobrevivido desde los tiempos de los incas.

Con esta trama, Wilder escribe las vidas de estos personajes, y de sus coetáneos. Si fuera un cuadro, se diría que el autor ha utilizado unas tenues pinceladas, tan expresivas que algunos párrafos de esta novela aclaran más sobre la sociedad virreinal peruana que la lectura de muchas monografías y ensayos históricos que por ahí circulan. En este centenar y medio de páginas están las relaciones de la colonia con la metrópoli, España; las diferentes clases que conformaban aquel orden social; los grandes mandamases (arzobispo, virrey); los teatros y la vida licenciosa; los conventos y la defensa de los pobres de toda clase; los choques entre padres e hijos; las disputas por celos... Una maravilla, así de simple.

Thornton Wilder escribió otras obras de mucho éxito y de gran calidad: Los idus de marzo, Cábala, Nuestra ciudad... Es un autor de primera fila, que en los últimos tiempos no ha estado muy presente en el mundo literario español, aunque nunca han faltado ediciones de sus novelas en las librerías. De hecho, la traducción a la que hemos hecho referencia más arriba, la de María Lejárraga, es de los años treinta. ¿Quién es esta María Lejárraga? Pues me van ustedes a permitir que se lo cuente en la próxima entrega de esta Errata. Ya verán cómo la espera va a merecer la pena. Un poquito de suspense no viene mal, ¿verdad?

Muchas veces hemos escrito aquí aquello de que "un libro lleva a otro libro", y así ocurre hoy. El puente de san Luis rey utiliza hechos históricos, acontecimientos de la tradición popular limeña y, por supuesto, invenciones del autor. Hay un libro titulado Tradiciones peruanas (hay ediciones de todo tipo disponibles), que es una recopilación y recreación de eso, de historias populares que se fueron contando durante años (durante siglos) en aquel país. Las recogió y puso sobre el papel un escritor peruano llamado Ricardo Palma (1833-1919) y son una buena forma de acercarse a la historia, un poco a la manera, anecdótica e impresionista, de la novela de Thornton Wilder de la que acabamos de hablar.

eaguirre@divertinajes.com
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