8 de noviembre de 2004


¿Maldito?

El tipo de la foto responde al nombre de Rafael Reig (Cangas de Onís, Asturias, 1963) y es novelista. Es un buen escritor, un poco gamberro en el desarrollo de su oficio. Le gusta ser original y dar una vuelta más (o dos, o tres) a sus argumentos. Sabe mucho de literatura, y por ello se salta algunas cosas más o menos habituales (a las que estamos acostumbrados los lectores) y prescinde de otras en sus libros. Tiene un sentido del humor un poco especial. Es inteligente y cuando dice algo, a veces, no está queriendo decir eso sino otra cosa. Por todo ello, las novelas de Reig no pueden gustar a todo el mundo: hay quienes creen que son una bobada; hay quienes las desprecian. Pero, créanme, tienen su punto.

De las cinco novelas que ha publicado, solo conozco las tres últimas, las tres del sello editorial Lengua de Trapo: La fórmula Omega, Sangre a borbotones y Guapa de cara (las anteriores se titulan Esa oscura gente y Marilyn Monroe: autobiografía apócrifa). En La fórmula Omega (1998), que lleva el subtítulo Una de pensar, se planteaba una complicada trama ambientada en una desquiciado mundo televisivo, donde aparecen ciertos enigmas y misterios y una línea de intriga, con un toque de serie negra, algo que suele manejar en sus textos. Sangre a borbotones (2002) tiene algo de Blade Runner (o similar) de Chamberí, con un Madrid inundado en el cual el Paseo de la Castellana es navegable; y hay un detective... En Guapa de cara (2004), una escritora muerta indaga en las razones de su fallecimiento. ¡Lo normal! ¿No?

Pues no, efectivamente. La literatura de Reig es un poco rara (con una buena dosis de provocación y mucha ronía) y puede (ya lo he dicho más arriba) tender a la incomprensión. Así, se va cerniendo sobre él un cierto aire de maldito, al estilo de aquello bohemios madrileños de principios del siglo XX. En general, sus libros han cosechado buenas críticas, pero siempre publicadas en alguna esquina de una página par (en los periódicos y en las revistas las impares son las páginas buenas), casi siempre firmadas por los críticos del pelotón (lo que no quiere decir que sean peores: más bien todo lo contrario). tengo la sensación de que el nombre de Rafael Reig dice todavía poco incluso entre quienes deberían estar bien informados.

Además, de las tareas de creador de ficciones, Rafael Reig es el responsable de un par de recuperaciones literarias, ambas publicadas también por Lengua de Trapo: Las vírgenes locas (una novela colectiva por entregas en la que participaron, entre otros, Sinesio Delgado, Vital Aza o Clarín) y El crimen de la calle Fuencarral y El crimen del cura Galeote, que Benito Pérez Galdós envió, en forma de carta, a los lectores del diario argentino La Prensa.


eaguirre@divertinajes.com
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