20 de septiembre de 2004

Descubrimiento y necrológica

Llegó a mis manos –era 1996– un libro de relatos, cuyo autor no había oído nombrar en mi vida, de una editorial que publicaba entonces sus primeros títulos. Leí esa escueta biografía que suele adornar las solapas y descubrí que el escritor había nacido en 1933, en Argentina (en la ciudad de Concordia, en la provincia de Entre Ríos), y que tenía una obra considerable en su historial. ¿Cómo es que no me sonaba de nada, que nunca había oído –o leído– hablar de él?

No me importó: no puede ser de otra forma, pues de lo contrario nos perderíamos tantas obras buenas. Además, qué puede pasar cuando uno se enfrasca en un libro del que no sabe nada, del que, a veces, no tiene ni siquiera una intuición: ¿que haya que dejarlo al cabo de veinte páginas o de un par de relatos?... Me puse a leer y resultaron nueve relatos estupendos. Pasado el tiempo, me acuerdo especialmente de uno titulado Los tarmas, que habla de una familia que vive de colarse en velatorios... No cuento más, porque los relatos no se prestan a resúmenes. Durante unos meses, ese fue el libro que elegí cada vez que tuve que hacer un regalo a alguien de esos que aprecian que los libros como regalo, y que no piensan que quien lo ofrece ha optado por un libro porque no se le ocurría nada mejor. A casi todo el mundo le gustó.

Busqué otros libros de este escritor, pero sin éxito. Comprobé que en España el que yo conocía era el único publicado –y así es todavía–. Y pasó el tiempo, hasta que hace un par de semanas me topé en el periódico con la necrológica de este autor, que había muerto el 28 de agosto en Buenos Aires. Y me vino a la memoria aquel libro, su lectura y todo lo que les acabo de contar.

El escritor se llamaba Isidoro Blaisten; el libro, Dublín al sur y otros relatos; la editorial, Lengua de Trapo. Blaisten ha muerto con 71 años, cuando acababa de publicar su primera novela, titulada Voces en la noche. Se le considera maestro del relato en un país donde el relato reina (no voy a cometer la pedantería de nombrarles a ningún escritor de cuentos argentinos, ¿verdad?), sin embargo, ha sido Pote Huerta, el editor de Lengua de Trapo, el único que, en su momento, buscó, encontró y publicó una obra de Blaisten, este Dublín al sur..., el conjunto de sus mejores, de sus más conocidos relatos. Les quiero recordar a ustedes que Lengua de Trapo, a la que me he referido ya en varias Erratas, suele publicar a escritores más jóvenes, pero algo debieron encontrar en este argentino.

He tenido la suerte de encontrar un brevísimo relato de Blaisten. Qué mejor despedida, ¿no?

El principio es mejor

En el principio fue el sustantivo. No había verbos. Nadie decía: “Voy a la casa”. Decía simplemente: “casa” y la casa venía a él. Nadie decía “te amo”. Decía simplemente: “amor” y uno simplemente amaba. En el principio fue mejor.

(Publicado en Cuentos Anteriores, Editorial de Belgrano, Buenos Aires, Argentina, 1982).




eaguirre@divertinajes.com
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