28 de junio de 2004

Genuínamente americano

Tiene pinta de actor o de rockero en la onda de Robbie Robertson (The Band) o Roger McGuinn (The Byrds); de hecho es actor (Elegidos para la gloria, Paris, Texas...) y ha estado vinculado al mundo del rock junto a gente del nivel de Bob Dylan o Patti Smith. Tiene eso que llamamos carisma y está casado (aunque esto no sea una página dedicada a la información rosa) con la actriz Jessica Lange, un ejemplo de lo que conocemos como progresista cuando nos estamos refiriendo a Estados Unidos.

Se llama Sam Shepard (Illinois, 1942), fundamentalmente es dramaturgo (y por extensión, cosas de los tiempos, guionista cinematográfico), pero cultiva la poesía y una prosa muy genuinamente americana: relatos cortos, en los cuales aparecen personas comunes en un momento de sus vidas (a veces determinantes, a veces no, a veces no se sabe), siempre en un escenario con algunos tópicos presentes de la cultura estadounidense que los hacen muy reconocibles (hay que admitirlo: el cine nos ha enseñado mucho... de ese país), siempre con finales que no cierran la historia (ninguna vida se puede cerrar así, de golpe y porrazo, ni siquiera con la muerte). Se publica en España El gran sueño del paraíso (Anagrama), un libro que recoge dieciocho relatos que responden a lo mencionado más arriba (y a muchas otras características).

El primer libro de Shepard que se publicó en España se llamaba Crónicas de motel, y también llegó de la mano de Jorge Herralde, el creador, dueño y señor de la editorial Anagrama. Era 1985, y Crónicas de motel llevaba el número 59 de la colección Panorama de narrativas, la serie en la que Herralde ha ido proporconando a los lectores en lengua española un estupenda lista de libros; este nuevo El gran sueño del paraíso es el número 580. No está mal. El caso es que este libro deprosas cortas, poemas y algunas fotos supuso el punto de partida de la película Paris, Texas, del cineasta alemán Wim Wenders: con unos fantásticos protagonistas (Nastassja Kinski y Harry Dean Stanton), una deliciosa música (compuesta e interpretada por Ry Cooder, que unos años más tarde sería el responsable de descubrir al mundo a un grupo de músicos cubanos conocidos como Buena Vista Social Club) y con el propio Sam Shepard como responsable del guión. El éxito de la película ayudó a la publicación y a la difusión del libro, y a partir de entonces, Shepard pasó a formar parte del rol de artistas de un grupo de aficionados a esto de los libros, aquello de la música y eso del cine. Se han ido publicando algunas de sus obras, incluso se ha estrenado alguna obra de teatro.

El gran sueño del paraíso se abre con la historia de un tipo de "cura" a los caballos difíciles y que acude a un rancho donde ha sido llamado para meter en vereda uno de estos animales. Y claro, allí hay lazos de cow boy y caminonetas Chevrolet. En otro hay una carretera de esas que llevan a California (o a algún lugar parecido), con su polvo y su solitaria cabina de teléfonos. También hay una camarera mexicana, una loca que vive enn una caravana llena de gatos o una hamburguesería grasienta en medio de ninguna parte. ¿Tópicos? Pues sí, pero lo que cuenta es que siempre hay una historia, que le debe algo al escenario, pero que podróia ocurrir en cualquier parte. ¿O acaso las historias de Chèjov solo tienen sentido si transcurren en Rusia y las de Delibes en Castilla? ¿Curiosos ejemplos? No. Sam Shepard tiene algo que ver con ambos autores. O al menos a mí me lo parece.

eaguirre@divertinajes.com
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