7 de junio de 2004

Pronúnciese "Vud Jaus"

"Si ustedes son inmunes a este tipo de humor, entonces, para decirlo con una cita de Shakespeare preferidas por Wodehouse, es probable que solo estén hechos para las traiciones, las estratagemas y las rapiñas. No analicen su luminosa perfección, limítense a gozar de su cordialidad y esplendor".

Cuando alguien se expresa mejor que uno, para qué vamos a darle más vueltas. Quien esto escribe se llama Stephen Fry y, además de otras cosas (un poco más abajo les explicaré), es el responsable de ¡Pues vaya!, una antología de textos de P. G. Wodehouse que acaba de publicar Anagrama.

P. G. Wodehouse (1881-1975) -hay que pronunciar Vud Jaus- es el máximo representante de eso que, sin pensar mucho en lo que decimos, venimos a llamar humor inglés. Uno de sus grandes personajes es Jeeves, mayordomo juicioso de un señor un tanto atolondrado al que saca de los apuros más peregrinos. ¿Acaso hay algo más inglés que un mayordomo?

Escritor prolífico, de esos que gozaron de un rotundo éxito en vida, Wodehouse evitó que en su obra apareciesen las aristas más pronunciadas de la cruda realidad. Fíjense en las fechas que limitan el escenario de su vida. Por poco atento que estuviera, no pudo resultarle ajeno algo como una Primera Guerra Mundial; la Revolución Bolchevique; el Crack del 29; la ascensión de Hitler al poder; una Segunda Guerra Mundial; la Guerra Fría...

Pues él como si nada. En sus novelas y relatos, siempre se pisan alfombras buenas, cuando no el césped de los jardines de la residencia de verano o del campo de golf; nunca se pasa hambre, más bien al contrario, sus personajes siempre están bien comidos y, a veces, mejor bebidos, lo que, evidentemente, da mucho juego; los zapatos -en general, botines- relucen y los tejidos de las chaquetas y las telas de las camisas son de indudable calidad.

Lo que importa es el humor, quizá un tanto inocente, pero eficaz. Es un humor basado en una concepción del absurdo que se apoya en otra cosa muy inglesa, las excentricidades de los personajes.
Y todo esto se encuentra en este ¡Pues vaya!, que es una estupenda introducción a la obra de Wodehouse, y uno de esos libros para tener siempre a mano, leer un poco y quedarse con una sonrisa, cuando no soltar una carcajada. Sin complejos, como solía decir un reciente prohombre de la política española.

Al mencionado Stephen Fry ustedes le conocerán por su carrera de actor: era Peter en la película Los amigos de Peter, por ejemplo. Pero resulta que es un tipo culto y que escribe. En España ha publicado dos novelas, El rinoceronte (Seix Barral) y El mentiroso (Anagrama), muy recomendables: literatura de humor, en la que se deja ver la influencia del maestro Wodehouse, pero con una dosis considerable de mala leche.



eaguirre@divertinajes.com
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