17 de mayo de 2004

Rock & Books

Aunque siempre hayan parecido unos despreocupados por la cultura convencional, entre los rockeros ha habido mucho poeta, mucho narrador de historias; entre otras cosas, lo han necesitado para las letras de sus canciones. Sin embargo, la relación del rock and roll con la literatura es todavía hoy, cuando se cumplen cincuenta años de que Bill Halley grabara aquel Rock Around the Clock, inestable. No abundan las grandes obras literarias (ni novelas, ni ensayos) relacionadas directamente con el rock. Ahora, el autor de aquellas canciones por todos conocidas que interpretaba Loquillo (Rock and Roll Star, Cadillac solitario...), de nombre Sabino Méndez, se ha pasado al equipo de los escritores. Aún no se ha lanzado, al menos de manera pública, a la ficción, pero ya ha sacado a la calle un par de libros: Corre rocker, algo parecido a sus memorias musicales, y Limusinas y estrellas, su personal repaso al medio siglo de esta música popular de la que hoy nos ocupamos (ambos en Espasa). Y con la excusa de esta novedad, vamos a echar un ojo al rock & books.

Los libros que recogen las a veces muy inspiradas letras de los grandes cantantes y compositores (Bob Dylan, Jim Morrison o Leonard Cohen) han sido moneda corriente en el merchandising rockero. Es cierto que a menudo no es del todo estúpido leerlas como si de poemas se tratara, pero también es cierto que sin música (y qué música, en muchos de estos casos), la cosa pierde cierta gracia. Al final de los años setenta, en la vanguardista escena neoyorquina, un chaval llamado Jim Carroll publicaba sus primeros discos. Procedía de una férrea educación católica (algo, esto de la educación religiosa de uno u otro signo, que en Estados Unidos suele tener una importancia fundamental), y cayó con las mismas ganas en la heroína y en el arte de cantar con una guitarra eléctrica. De sus años de juventud, de los destrozos del caballo y de todo lo demás se inspiró para escribir un libro fantástico titulado Los diarios del baloncesto: sé que hubo alguna vez una edidión en español, pero me temo que ya no es encontrable; lo que sí se puede ver es su versión cinematográfica, que interpretó Leonardo Di Caprio, en 1995, con el título Diario de un rebelde.

Sí se puede encontrar en algunas librerías, Road Movies (Acuarela), de Lee Ranaldo, guitarrista de los salvajes (y estupendos) Sonic Youth, donde vuelca poemas, prosas, textos inclasificables, que tienen una clara voluntad literaria.También es encontrable Paciente (Mondadori), de Ben Watt, el cincuenta por ciento del dúo británico Everything But The Girl. En Paciente, Watt narra un hecho real, la enfermedad poco común y casi desconocida que él padeció, y todo el extraño viaje que vivió durante el tratamiento. Un gran libro. Pero si hay una gran novela relacionada con el rock and roll es Alta Fidelidad (en España publicada por Ediciones B; y también hay película, dirigida por Stephen Frears), de Nick Hornby, la historia de los amores y de las dudas existenciales del dueño treintañero de una tienda de discos londinense, cuyas referencias vitales y sentimentales están intimísimamente ligadas a la cultura de la música rock. Entre lo más destacable (hoy estamos hablando de música, ¡eh!), las impagables lecciones sobre cómo se deben mezclar las canciones para grabar una buena cinta (cambiése por CD, si se quiere). Debe de haber más libros de estas características (ahora me acuerdo de The Commitments, de Roddy Doyle), pero desde luego no están en las mesas de novedades ni en los lugares destacados de las librerías. El rock and roll es así, a pesar de todo (a pesar de los cincuenta años y la comercialización radical), un poco underground.

De Australia llegó hace años un tipo desgarbado, con más pinta de malo que otra cosa, que se dedicaba a cantar desde el lado más bestia de la vida. Se llama Nick Cave y es un gran ejemplo del inconformismo y de la experimentación que han caracterizado muchas etapas de la historia del rock. Cave no ha escrito ni sus memorias, ni sus experiencias musicales; sí ha publicado textos cortos y las letras de sus canciones (King Ink, en Espiral: dudo mucho que esté todavía a la venta); pero lo que aquí nos interesa es una inquietante novela que en España publicó, en 1991, Pre-Textos: Y el asno vio al ángel. En el sur de Estados Unidos, en una familia cruzada por el incesto, la pobreza y el fanatismo religioso, la Biblia es la base de las creencias, las crueldades y la estupidez. En medio de todo esto, Euchrid es un ser anormal que vive contra sí mismo, pues el entorno es absolutamente cruel. Y el asno vio al ángel es una novela alucinada, claustrofóbica... como la música de Nick Cave.

eaguirre@divertinajes.com
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