3 de mayo de 2004

Un poquito de reflexión, por favor

Ardiente secreto es la novela de Stefan Zweig (Viena, 1881-Petropolis, Brasil, 1942) que acaba de publicar, en su labor de recuperación de este autor, la editorial El Acantilado, con una muy buena traducción de Berta Vías Mahou. Se trata de una brillante novela sobre los hábitos de una clase dominante en decadencia, en la Europa del cambio del siglo XIX al XX, en la línea de otras más conocidas de este autor como Veinticuatro horas en la vida de una mujer o Carta de una desconocida. Pero solo quiero utilizar la actualidad de esta edición para hablar de tres obras de Zweig de obligada lectura en los tiempos que corren. Se trata de El mundo de ayer (sus memorias), Castellio contra Calvino (un ensayo histórico) y Momentos estelares de la humanidad (un texto de divulgación de la historia). Los tres están disponibles en El Acantilado; el primero traducido por Joan Fontcuberta y Ágata Orzeszek, los otros dos por la ya citada Berta Vías.

Se califica a Stefan Zweig de pacifista, y es verdad; de clarividente con los hechos que vivió y la percepción tan clara que de ellos tuvo (como por ejemplo el nazismo), y también es cierto. Pero, a lo mejor, deberíamos utilizar una palabra más normal y decir que Zweig fue, por encima de casi todo, un tío sensato. Vivió el desplome de un sistema político y social, después de varias generaciones cuyas existencias habían transcurrido en paz y con la tranquilidad de saber que estaban amparados por la estrucutra del Imperio Austrohúngaro, y sufrió la llegada al poder de Hitler, él, judío y escritor, dos enormes pecados ante el Tercer Reich. Fue un autor de éxito en vida. Cultivó la novela con la misma entrega que las biografías (María Antonieta, Fouché...) y la historia. Tuvo que dejar su país, Austria, y terminó suicidándose en Brasil.

Entre otras muchas cosas, de la lectura de El mundo de ayer, las memorias de Zweig, me quedó la impresión de que entre la Europa que se precipitó hacia la primera y hacia la segunda guerra mundial y el mundo de hoy hay más coincidencias de las que podríamos pensar. La sensación de estabilidad que tenían los austrohúngaros en 1914, se parece a la de seguridad que tenía Occidente, al menos hasta el 11 de septiembre. Los desencadenantes de los conflictos en 1939 partieron de cuestiones siempre aplazadas, nunca resueltas del todo, pues las prioridades eran más de orden doméstico, de corto alcance. No sé, algo así como (y perdonen la demagogia) como estar muy preocupados porque la constitución europea defina o no el continente como cristiano, mientras millones de habitantes del planeta se sienten agraviados (con razón o sin ella, eso es lo de menos) por la política de los países poderosos y encuentran un credo mediante el cual oponerse a esos opresores. Repito: con razón o sin ella, pero la razón no le importa nada a un niño palestino en Gaza cuando tira piedras contra un tanque israelí, ni a un estudiante madrileño abrasado en un tren de cercanías en Atocha.

Por ese lado de las razones, conviene leer Castellio contra Calvino. En la Europa del siglo XVI, se produjo una de las mayores transformaciones del pensamiento con el surgimiento y la expansión del protestantismo. Una de sus ramas, radicalizada y capitaneada por Juan Calvino, dio lugar, en Suiza, a una especie de estado religioso, el cual, si tuviera que buscar un paralelo en la actualidad, se parecía mucho a la república de Irán. Sebastián Castellio también defendía ideas de renovación y espiritualidad semejantes a las calvinistas, pero ante las ejecuciones de herejes, se enfrentó al poder de Calvino. Fue el asesinato de Miguel Servet, médico español heterodoxo en sus planteamientos religiosos, lo que disparó la polémica entre "conciencia y violencia", como reza el subtítulo de la edición española. ¿A nadie se le ocurren equivalencias aquí, muy cerquita, un poco más allá de Burgos?

Y para no seguir tan intensos, aunque no le falta profundidad, están los Momentos estelares de la humanidad, catorce recreaciones de otros tantos episodios históricos, de los cuales se pueden sacar, también, muchas conclusiones y elementos para reflexionar sobre cuanto ocurre a nuestro alrededor.



eaguirre@divertinajes.com
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