29 de marzo de 2004

Con todas las libertades

A veces, parece que los escritores trabajan mirando de reojo a sus colegas. A menudo, da la sensación de que les importa mucho –demasiado– encontrarse dentro de una corriente general que determinaría que van por un buen camino. Por eso, es un placer encontrase con textos cuya lectura nos está diciendo en cada línea que su autor es un devoto amante de la libertad. Y cuando se trata de poesía, más.

Un tío que es capaz de publicar un libro llamado Torpedos flamencos (Pre-Textos, 1997), que consiste en una larga serie de poemitas de tres versos que solo pueden leerse a ritmo de bulería, es, por lo menos, digno de tener en cuenta: “Cuando está muy estresada / ella suele relajarse / tragándose una fabada” o “En mi jardín tengo setas / que apuntan hacia las nubes / en homenaje a tus tetas”.

Fue el primer libro que leí de Ángel Guache, un asturiano que vive en Madrid desde hace un montón de años, nacido en 1950. Como casi siempre, las ilustraciones –porque en los libros de Guache se pueden mirar los santos– eran de César Fernández Arias (autor de todos los dibujos que acompañan esta Errata). Pocas veces texto y dibujo se ajustan tan bien.

Acaba de publicar Ángel Guache Su realismo (Huerga & Fierro), otra colección de poemas, en su línea habitual, que nunca es la misma:

 

“Amour fou”

Bebí litros de infierno
en las fiestas de los ahogados,
bailé la rumba del asfalto,
recibió todos los golpes
mi perfil de flauta,
caí por todas las pendientes
ciego de amor loco
y desordenado,
a la velocidad del cosmonauta.

Hace unos meses, Guache publicó Me muerden los relojes (Pre-Textos), esta vez en prosa. Son textos breves, quizá recuerdos, quizá relatos, quizá simples explicaciones de cosas que nos rodean – un maniquí, un museo marino, el silencio, una cueva...– que nosotros percibimos de determinada manera, pero que Ángel Guache, con esa mirada suya, a veces inocente, otras desprejuiciada, muchas aguda y siempre alegre y cargada de humor, es capaz de sentir y expresar de otra forma, distinta a todas y a todos. Porque el título que he citado arriba, Su realismo, define mejor que todo lo que yo pueda decir cómo es lo que escribe Guache, todo pasado por su realismo.

Busquen sus libros: Canciones para interpretar con maracas; ¡Que venimos del mono!; Se venden frases; Media hora de bondad; Más libérrimo... Pues eso, el escritor más libérrimo de cuantos se mueven por estos pagos.

eaguirre@divertinajes.com
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