5 de enero de 2004

Editor y terrorista

Todo el mundo identifica al Che Guevara con la imagen que de él captó –por casualidad– el fotógrafo cubano Alberto Korda, pues desde 1960 ha ilustrado millones de pósters, chapas y camisetas. Una mayoría ha leído –vale, sirve haber visto la película– Doctor Zhivago, del novelista ruso soviético Boris Pasternak. Muchos han disfrutado de El Gatopardo, de Lampedusa. Pero muy pocos conocen al hombre que estuvo detrás de la publicación de los dos libros y de la comercialización planetaria de aquella fotografía. Era el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli (1926-1972), de quien parodiando aquello de “feo, católico y sentimental”, podríamos decir que fue “millonario, comunista y terrorista”.

Descendiente de una de las grandes familias de la industria y las finanzas del norte de Italia, Giangiacomo creó, en 1955, la editorial Feltrinelli, así como una cadena de librerías repartidas por todo el país. Publicó toda la literatura revolucionaria y de izquierdas que pudo, así como grandes novelas, como las dos ya citadas o, entre otras, Los subterráneos, de Jack Kerouac. Mantuvo una muy interesante correspondencia con tipos de la talla de Vladimir Nabokov o Gabriel García Márquez, o el propio Pasternak.

Fue un activista político, de quien se sospechaba que estaba vinculado a un grupo terrorista. De hecho, murió aparentemente mientras manipulaba un explosivo que debía dejar a Milán sin luz, después de llevar meses desaparecido y dedicado a la lucha; también hay quien sostiene que fue eliminado, como el Che, con quien estuvo en la sierra boliviana, donde el revolucionario argentino fue asesinado.

Dicen que los dos mejores libros de un editor son su catálogo y sus memorias. Feltrinelli no escribió memorias, pero su hijo Carlo, que tenía diez años cuando murió su padre, investigó aquella vida y la contó en un libro llamado Senior Service –era la marca de cigarrillos que fumaba Giangiacomo– y que en España publicó Tusquets.

En Senior Service se cuenta esta apasionante vida de la que hemos dado unas pinceladas, con todas las sombras que fue extendiendo tras de sí Feltrinelli y que Carlo ha intentado iluminar. No siempre lo ha conseguido, claro, pues la tarea no era fácil, al tratarse del “principal agente castrista en Europa”, según los informes de la CIA. Contradictorio, Giangiacomo logró que saliera de la Unión Soviética el manuscrito de Doctor Zhivago, cuando Pasternak estaba marginado y muy vigilado por el régimen comunista, lo que a él como editor le valió ser el protagonista de unos muy poco favorables informes del KGB. Jugó al capitalismo duro cuando creía en ese ideal socialista. Vivió entre el lujo y el sibaritismo mientras estaba afiliado al PCI, con el que rompió para pasarse al lado guerrillero de la vida.

Senior Service no es una novela, pero si alguien lo lee sin saber que el protagonista existió podría pensar que se trata de un exagerado guión cinematográfico.



eaguirre@divertinajes.com
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