1 de diciembre de 2003


Un mundo difícil

Si el cantante Tonino Carotone es de Pamplona, no es tan raro que el escritor Tonino Benacquista sea de París. La verdad es que más allá de esta boutade, no tienen nada que ver, salvo el nombre, aunque los primeros versos de la canción de Carotone Me cago en el amor podrían servir de lema para las obras completas de Benacquista: “É un mondo dificcile. É vita intensa. É nostra piccola vita. É nostro grande cuore”.

Tonino Benacquista (nacido en París, en 1961, de padres inmigrantes italianos: lo del nombre tenía una explicación) se dio a conocer en España con un gran novela, Saga, que los tan a menudo arriesgados integrantes de la editorial Lengua de Trapo publicaron en 2000. Quizá me equivoque, pero no creo que las novelas inspiradas en el mundo de la televisión sean muy numerosas, siendo este electrodoméstico tan esencial en nuestras vidas.

Saga cuenta la peripecia de un grupo de guionistas contratados por una cadena de televisión para que se inventen una serie de ficción, que se emitirá de madrugada, para cubrir el cupo de producción francesa. Tienen libertad para crear. La cosa se va desmandando y el éxito de la serie resulta clamoroso.

Benacquista hace una sátira de la televisión, sin duda, pero como toda buena obra literaria Saga ofrece mucho más. Ofrece, por ejemplo, un retrato social brillante y mordaz y unos personajes muy sólidos y muy vivos. Saga es, creo, una estupenda novela. Es verdad que el final no está a la altura del resto, pero no empaña en absoluto el disfrute del libro.

Después, Lengua de Trapo publicó un libro de relatos de Tonino, La máquina de triturar niñas, y un par de novelas, Los mordiscos del alba y Tres cuadrados rojos sobre fondo negro –son solo una parte de una abundante producción, que incluye guiones de cómic y audiovisuales–. No están mal, aunque no llegan a la altura de Saga. Pero ahora la editorial saca a la calle Otro, para mí la otra gran novela de Benacquista

Un par de tipos –parisinos, que se acercan a los cuarenta años– coinciden en un club deportivo jugando al tenis; se toman unas copas y hacen una especie de apuesta: quedan en el mismo sitio al cabo de dos años para comprobar si han sido capaces, y cómo, de cambiar de personalidad, de vida... Poco importa lo que ocurre al cabo de esos dos años, además no se lo voy a contar aquí, que esto de la Errata no consiste en reventar novelas.

El caso es que el proceso durante el cual ambos personajes se embarcan en el cambio de sus vidas es una de las narraciones más esclarecedoras de los últimos tiempos. Tonino Benacquista plantea los problemas entorno a qué somos, qué queremos ser, qué podemos ser, qué nos dejan ser... Son cuestiones cotidianas, preguntas que se hace la mayor parte de la gente y que no siempre tienen respuesta, pero que colocadas en una novela y debidamente tratadas dan mucho que pensar, que de eso se trata en parte.

La televisión, los ambientes pijos, el mundo del arte, los desequilibrios íntimos son los escenarios en los que se mete Tonino Benacquista pluma en ristre, quien además ha cultivado el género negro. Son mundos difíciles, como ése que canta Carotone, pero quién dijo que lo de la literatura era fácil.



eaguirre@divertinajes.com
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