17 de noviembre de 2003

Escritor, aun sin libros

Dos libros. Solo ha publicado dos libros. Dos novelas: la primera en 1996; la segunda en 2001. Y he oído decir que lleva mucho tiempo sin escribir.

¿Sufrirá el síndrome Bartelby, como lo ha llamado el escritor Enrique Vila-Matas? Lo explico: ¿recuerdan ese imprescindible relato de Herman Melville –sí, el de Moby Dick– titulado Bartelby, el escribiente? ¿No? Pues no sigan leyendo: váyanse a la librería más cercana y cómprenlo en la edición de Pre-Textos, y dejen esta Errata, que ya tendrán tiempo.

Pues resulta que Bartelby es un tipo que repente deja de trabajar y de todo, abandonándose de manera inquietante. El síndrome Bartelby, pues, es el que afecta a aquellos escritores que dejan de crear.

Algo de esto corre el riesgo de sufrir Félix Romeo, un zaragozano nacido en 1968, cuyos dos libros arriba mencionados son Dibujos animados (que publicó Plaza & Janés en su momento y luego reeditó Anagrama) y Discothèque (este desde el principio en Anagrama).

Dibujos animados es una novela estructurada a base de escuetas viñetas que cuentan retazos de la vida de un niño en una ciudad española de provincias durante los años setenta. Dibujos animados mostraba a un escritor diferente, muy poco reverente con lo que se supone que tiene que ser una novela, que se atrevía a contar las cosas a su manera. De hecho, recibió bastantes críticas malas –también buenas, claro– que resaltaban para mal precisamente lo que aquí destacamos para bien.

Pues pasaron cinco años hasta que Romeo publicó otra vez. Discothèque parte de una buena idea, de un planteamiento interesante, tiene unos personajes dignos de atención... pero falla por algún lado. No es el libro que esperábamos sus seguidores –sí, en esto de la literatura se esperan los libros como los discos de Neil Young, que no solo el pesado de Harry Potter disfruta de ese privilegio–, pero tampoco es como para dejar de escribir, porque si no Antonio... Vaya, casi suelto un par de nombres de tipos que publican novelas bastante peores que ésta y que no solo siguen escribiendo sino que además son jaleados... Pero me estoy yendo por las ramas mucho esta semana.

No importa lo escaso de su bibliografía, porque Romeo es todo un escritor. Para empezar es un fulano que parece que lo ha leído todo y que lo sigue leyendo, porque siempre está al tanto de lo último: lean sus artículos en el Blanco y Negro Cultural o en Letras Libres; escuchen sus crónicas en Radio 3.

Félix vive la literatura. Valga una anécdotilla: Una vez, yo estaba cerca de él y de un editor en un acto y le escuché recriminar al segundo porque le había dado un libro que llevaba estampado en la página de cortesía –esa hoja en blanco al principio de los libros– un sello que rezaba “ejemplar de promoción”, lo que según Romeo afeaba el volumen.

Estuvo en la cárcel por insumiso; se trasladó a Madrid, donde dirigió el programa televisivo cultural La Mandrágora; se volvió a Zaragoza cuando prescindieron de él en la tele... Para celebrar el centenario de la primera película de los hermanos Lumière, varios directores de todo el mundo recibieron el encargo de filmar un plano como el que hicieron los Lumière, con la misma cámara. Uno de los elegidos fue Fernando Trueba, quien rodó la vuelta a la cárcel de Félix después de un permiso.

En el mundo literario, todos concen a Félix. A los mayoría les cae bien; a otros muy mal, claro. Es un tipo entusiasta, de opiniones contundentes, un discutidor nato. Y un escritor. Así de simple, aunque no vuelva a publicar nunca nada más. Pero me da que la sequía no puede durar mucho. Por ahora, nos quedan sus artículos.



eaguirre@divertinajes.com
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