Lunes 13 de octubre de 2003

Vamos de paseo

En los últimos años, hemos asistido en España a cierto resurgimiento de la literatura centroeuropea, sobre todo la escrita entre los primeros años del pasado siglo XX y el final de la Segunda Guerra Mundial, punto de inflexión para tantas cosas. Podríamos partir de las maravillosas memorias de Stefan Zweig, El mundo de ayer, que en 2001 publicó El Acantilado, editorial que está desempolvando muchos textos de este autor, como la novela Carta a una desconocida o el actualísimo ensayo Castellio contra Calvino, una lúcida mirada al problema de la intransigencia y del fanatismo presentada a través de un episodio histórico, pero de aplicación perfecta en la actualidad (nacionalismos, integrismos, patriotismos...). Zweig -quien se suicidó en 1942- fue un escritor de éxito popular durante los años cincuenta y sesenta en España. Échenle un vistazo a las bibliotecas de padres o abuelos y es posible que se encuentren con algún ejemplar de la Editorial Juventud firmado por este austriaco: quizá la biografía de María Antonieta, quizá La novela del ajedrez.

Otro caso --no de recuperación sino de descubrimiento- es el de Ödön von Horváth (1901-1938). Gracias al empeño de la escritora y traductora Berta Vías Mahou, Austral publicó hace un par de años dos enormes novelitas, impresionantes relatos de la Alemania del Tercer Reich: Juventud sin Dios y Un hijo de nuestro tiempo.

Hay otros nombres (Joseph Roth, por ejemplo), pero me quiero llamar la atención sobre Robert Walser. Nació en Suiza, en 1978, e ingresó en un sanatorio mental en 1929, donde estaría hasta su muerte, en 1956. Hasta su ingreso, había publicado quince libros. De esos quince títulos, están disponibles en español Los cuadernos de Fritz Kocher (Pre-Textos), Los hermanos Tanner, El ayudante, El paseo, La rosa, Jakob von Gunten (todos en Siruela). También se puede encontrar una recopilación de relatos bajo el título Historias de amor, y una serie de conversaciones con el autor llamadas Paseos con Robert Walser, de Carl Seeling (ambas en Siruela).

Jakob von Gunten es algo así como un Guardián entre el centeno adelantado -de hecho, hay más coincidencias de obra, vida y personalidad entre Walser y Salinger-, y cuenta la historia de un adolescente que llega a un extraño instituto donde los jóvenes son preparados para convertirse en ayudantes o sirvientes o quién sabe qué. Perdonen mi osadía, pero yo veo una metáfora del paso al mundo de los adultos, mostrada de forma un tanto alucinada. Las preguntas que el desorientado Jakob se plantea son, en otros contextos, las que cualquier adolescente ha podido formular en algún momento.

De manera similar, El paseo pone en la calle a un extravagante personaje -el poeta, dicen críticos y especialistas- que se enfrenta al mundo, a situaciones y personas de lo más normal, con una actitud y un punto de vista que se encuentran a medio camino del revolucionario y del insolente. ¿Son el joven del instituto y el poeta del paseo trasuntos del propio Walser? Seguiré con esta vena de listillo: Sí. La lectura de las conversaciones que Carl Seeling mantuvo con el escritor entre 1936 y 1956 muestran a un tipo que podríamos calificar de rarito -hombre, estaba ingresado por su voluntad en un sanatorio mental- con una interesante mirada sobre su propia vida, su entorno y, por encima de todo, la literatura. Walser y Seeling hablan mucho de los escritores centroeuropeos de aquellos días, la inmensa mayoría inéditos en español y prácticamente desconocidos. Uno de los libros a los que alude Walser con mayor insistencia, y con grandes elogios es Enrique el Verde, de Gottfried Keller (1819-1890), considerada como una de las grandes novelas de la literatura suiza y de la narrativa en lengua alemana, que no ha estado disponible en español hasta hace algo más de un año, cuando Espasa, en su clásica colección Austral -una semana de estas repasaremos los títulos tan interesantes que están publicando-, la sacó a la calle con la traducción de Isabel Hernández. De Enrique el Verde diremos algo en una Errata futura. Por ahora, fíjense en Robert Walser (y en Zweig y en Horváth).

eaguirre@divertinajes.com
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