22 de septiembre de 2003

Como una bola de cristal

Se ha publicado en español la revista inglesa Granta dedicada a los mejores novelistas jóvenes británicos.

Fue en 1983, cuando salió a la calle por primera vez un número con textos de quienes Granta consideró en ese momento los mejores novelistas británicos.

No es fácil juzgar desde España –donde la literatura extranjera (traducida) nos llega después de que los editores hayan comprado los derechos que pueden y decidan lo que publican de aquella manera–,
pero al repasar esa lista de veinte nombres, es interesante comprobar los que se han mantenido y sobresalido, entendiendo por mantenerse y sobresalir que nos suenen o que hayamos leído algo de ellos o que publiquen en España con cierta periodicidad: Martin Amis, Julian Barnes, Kazuo Ishiguro, Ian McEwan, Salman Rushdie, Graham Swift...

A los 10 años, Granta publicó una nueva nómina, de la que podemos destacar a Iain Banks, Louis de Bernières, Tibor Fisher, Alan Hollinghurst, Philip Kerr, Hanif Kureishi, Lawrence Norfolk, Will Self...

La cosa se ha convertido en tradición y de la lista de este año, por estos pagos, ya sabíamos de la existencia de Zadie Smith, de Dan Rhodes o de Sarah Waters, aunque todos los demás –salvo David Peace– o tienen obra en las librerías españolas o la tendrán muy pronto.

Así, podemos usar Granta de dos maneras: como una bola de cristal donde intentar vislumbrar los autores de éxito de los siguientes diez o veinte años, o como una guía de compra con la cual orientarnos en la próxima visita a los anaqueles de la tienda literaria que más nos guste.

Es verdad que un texto –ya sea un relato o un fragmento de una novela– poca cosa es para juzgar a un escritor, pero en la elección de un libro cuentan tantas cosas extraliterarias... Quién no se ha dejado llevar por una foto de portada, por una biografía más o menos curiosa del autor, por un párrafo leído al azar, por una frase, incluso el tacto o el olor pueden influir. También ocurre al contrario: puede pasar que la lectura de uno de los textos que presenta Granta nos lleven a no apreciar a un autor notable.

Ocurrió en España con sendas antologías que publicó la siempre muy activa editorial Lengua de Trapo: Páginas amarillas y Líneas aéreas.

La primera recogió relatos de autores españolas nacidos en la década de los sesenta; la segunda, de autores latinoamericanos. De algunos de quienes allí aparecían no hemos vuelto a saber nada; de otros, sí, aunque hubiera sido mejor no hacerlo; otros han seguido cimentando sus carreras literarias con acierto; unos no estuvieron en aquellas páginas, pero han contado con el apoyo de los lectores.

En cualquier caso, estos dos volúmenes cumplieron un papel, y se echan de menos otras iniciativas similares. Al final, estas antologías (las de Granta, las de Lengua de Trapo) sí juegan el papel de bolas de cristal, aunque tengan interferencias (¿o deberíamos decir erratas?).

eaguirre@divertinajes.com
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