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8 de septiembre de 2003
La libertad de las mujeres
María, Carlota y Paloma –de mayor a menor– dan voz al relato contando cada una de ellas su particular punto de vista de lo que pasa. A veces coinciden narrando un mismo hecho, a veces no, pero cuando lo hacen presentan recuerdos diferentes, complementarios, distantes. Pisón maneja de maravilla las miradas de estas tres mujeres: son creíbles; son diferenciables; son interesantes. La localización temporal de la trama (desde un poco antes de la muerte de Franco hasta un poco después del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981) sirve de escenario ideal para el desarrollo de uno de los temas de El tiempo de las mujeres: la libertad. Huérfanas de padre, María, Carlota y Paloma se enfrentan a eso que determina la diferencia entre un niño y un adulto: tener que tomar decisiones. Y en la toma de decisiones, la libertad es fundamental. En paralelo a una sociedad que también descubre la libertad, estas chicas encaran sus vidas jugando con esa libertad: Una desde una postura más sensata, que es también más conservadora, con su toque hipócrita; otra desde la adaptación camaleónica y acrítica a los modelos que tiene a su alrededor: desde la religión al matrimonio; la tercera es la que juega con más osadía la carta de la libertad, con todos los peligros que ello implica, pues actuar libremente lleva a menudo tocar, ver o vivir lo peor. Es arriesgado, pero quizá sea la mejor novela de Ignacio Martínez de Pisón. También será llevada al cine, en Italia. El próximo libro de Ignacio tratará de José Robles Pazos, traductor de John Dos Passos, que se enroló en el bando republicano durante la Guerra Civil, que fue destinado como traductor de los soviéticos y que desapareció... Tiene buena pinta.
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