11 de agosto de 2003

Buena chica, buena novelista

Se parece a Miércoles, la hija pequeña de la Familia Adams, que interpretaba la actriz Cristina Ricci. Ya tiene 36 años, pero su temprano debú literario –a los 25 años– y ese aspecto entre inocente e inquietante hacen que todavía no chirríe su sistemática inclusión en la categoría de jóvenes escritores.

Perteneciente a una muy ilustre familia de Bruselas, Bélgica, Amélie Nothomb nació en Kobe, Japón, en 1967, donde su padre estaba destinado en un puesto diplomático. Esa casualidad laboral y familiar resultó fundamental en la personalidad literaria, que es la que nos interesa para la Errata, de la escritora. También vivió en Pekín, donde transcurre la última de sus novelas publicadas en España, El sabotaje amoroso (Anagrama).

En 1992, publicó su primera obra, que aparecería en España en 1995: Higiene del asesino (Circe). Una joven periodista entrevista a un escritor consagrado y tremendamente desagradable. El encuentro se convierte en una lucha de poderes, cuya crónica conforma una novela que trata, fundamentalmente, del amor por la literatura. En esas páginas se afirma que solo merecen la pena los libros que te cambian la vida. Sin ser tan exagerados, esta novela de Amélie Nothomb es de las que merecen la pena, pues está escrita con una fuerza, debida quizá a la inocencia y a la valentía de quien empieza y tiene que arriesgar.

También merecen mucho la pena otras dos novelas de esta mujer, ambas publicadas en España: Estupor y temblores y El sabotaje amoroso (Anagrama). De marcadísimo carácter autobiográfico las dos, la primera cuenta la peripecia de una joven belga que va a hacer prácticas a una empresa japonesa, donde se enfrenta a una jefa que representa todas las particularidades de la cultura de aquel país, donde la joven belga, al igual que la autora, vivió en su infancia. En apenas un centenar de páginas, con un estilo algo más que sobrio, Nothomb logra una de sus mejores novelas.

En El sabotaje amoroso una niña de siete años narra la transformación que supone llegar al Pekín de principios de los años setenta, proveniente de Tokio, para ella el colmo de la civilización. En la zona donde viven los extranjeros, los niños luchan en una muy particular guerra mundial entre países que ellos representan. En medio de todo, aparece Elena, una bella niña italiana, de la misma edad que la protagonista, y de la cual se enamora perdidamente. No importa que sea una niña, se trata de un amor tan apasionado, como el que demostraban por los libros los personajes de La higiene del asesino, porque esa es una de las características de las historias de Amélie Nothomb, la pasión.



eaguirre@divertinajes.com
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