21 de julio de 2003

Uno de los buenos

“Me llamo Juan Bonilla
y vivo a las afueras de New York
(para ser más exactos en Sevilla)

Cuando era pequeño
quería ser jugador
del equipo de mis sueños.

Aquí me veis de mayor,
jugando al fútbol tan sólo
en el ordenador.

Así es la vida, hermano:
te la pasas contradiciendo
lo que deseabas de enano.”

Este poema, de título Presentación, apareció en un libro de versos para niños, Multiplícate por cero (en referencia al gran Bart Simpson), que la Hiperión publicó en 1996. Su autor es Juan Bonilla (Jerez, 1966), un escritor que a mediados de los años noventa acaparó la atención de editores y periodistas, que casi desapareció de la escena, aunque sin dejar de escribir y publicar, y que volvió en este 2003 con el premio Biblioteca Breve bajo el brazo, con una interesante y no demasiado convencional novela –en lo que al asunto tratado se refiere– llamada Los príncipes nubios (Seix Barral).

Tenía veinticinco años, cuando Juan Bonilla le enseñó al dueño de una taberna de Sevilla, La Carbonería, unos cuantos textos: éste se los publicó. Sus colaboraciones en prensa (fue, además, negro de algún locutor de radio y TV) y otro par de libros de relatos (Minifundios y El que apaga la luz) hicieron que la fama de este escritor creciera, hasta el punto de que al menos tres editoriales le ofrecieron apetecibles adelantos para hacerse con la que sería su primera novela, Nadie conoce a nadie. Llegó incluso a comentar que se la pasó por la cabeza fugarse a México con aquellos adelantos. Pero no lo hizo, y fue Ediciones B quien finalmente se quedó con el libro, que no fue para tanto (aunque se llevó al cine), y que Bonilla, un tanto descontento, intentó corregir en la segunda edición. No le dejaron; retuvieron la novela; el escritor se marchó; hubo denuncia por medio...

La producción literaria de Juan Bonilla ha transitado por dos caminos: por un lado, sus poemas y relatos (el género donde mejor se mueve, sin duda) han ido apareciendo en la editorial Pre-Textos (es verdad, hablamos mucho en esta Errata de Pre-Textos, pero, ¿acaso no se lo merecen? Una de estas semanas les contaré la historia de esta editorial y le daremos un repaso a su catálogo, ya verán lo que es bueno); por otro lado, ha publicado sus novelas en empresas de las grandes, como Espasa y ahora Seix Barral.

Cuando Adolfo García Ortega (poeta y novelista) se hizo cargo de la dirección editorial de Seix Barral, manifestó su intención de que esa casa se convirtiera en un lugar apetecible para publicar, apetecible para escritores como... Sí, citó a Juan Bonilla. Así, al cabo de un par de años, Bonilla ya está en Seix Barral, con el premio Biblioteca Breve bajo el brazo.

Los príncipes nubios entremezcla dos cuestiones de actualidad: la prostitución de altísimo nivel y la inmigración ilegal. A través del narrador y protagonista, Moisés Froissard, un tipo más bien cínico, la novela presenta una empresa internacional, Club Olimpo, que busca a los chicos y las chicas más bellos en los ambientes más jodidos: la Argentina de los últimos tiempos o los grupos de inmigrantes detenidos cuando intentan llegar a Europa a bordo de una patera o similar, por ejemplo. Esas bellezas, debidamente adiestradas, se convierten en auténticas joyas sexuales, fuente de ingentes ingresos para sus propietarios.

No hay juicios morales, ni tampoco ese estilo tipo Breat Easton Ellis de contar cosas despreciables sin mojarse. No, Bonilla es un buen escritor y un tío lúcido y es capaz de que la trama y las reflexiones de sus personajes le den opción al lector de juzgar por sí mismo.

Ya en Nadie conoce a nadie, utilizó unos elementos muy interesantes: un juego de rol, cuyo desarrollo podría destrozar la celebración de la Semana Santa sevillana.

No todo lo que ha escrito Bonilla tiene la misma calidad, pero aún le queda camino por andar (cumple en este mes de agosto 37 años). Si ustedes quieren iniciarse en su obra, ésta última novela no está nada mal; pueden seguir con El que apaga la luz y con El arte del yo-yo (mi preferido, aunque eso no quiere decir mucho, claro); y echen un ojo a sus poemas.

Y como estas páginas cibernéticas no tienen margen inferior, abusaremos del espacio para dejar constancia de la obra completa (bueno, casi) de Bonilla:

 - Minifundios (relatos). Qüasyeditorial. Sevilla, 1993
 - Veinticinco años de éxitos (textos de difícil clasificación). La Carbonería. Sevilla, 1993 (Más tarde recogido en El arte del yo-yo)
 - Partes de guerra (poesía). Pre-Textos. Valencia, 1994
 - El que apaga la luz (relatos). Pre-Textos. Valencia, 1994
 - Nadie conoce a nadie (novela). Ediciones B. Barcelona, 1996
 - El arte del yo-yo (relatos y textos de difícil clasificación). Pre-Textos. Valencia, 1996
 - Multiplícate por cero (poesía). Hiperión. Madrid, 1997
 - Cansados de estar muertos (novela). Espasa. Madrid, 1998
 - Yo soy, yo eres, yo es (novela juvenil). Booket. Barcelona, 1998
 - La holandesa errante (artículos). Ediciones Nobel. Oviedo, 1998
 - La compañía de los solitarios (relatos). Pre-Textos. Valencia, 1999
 - Academia Zaratustra (viajes). Plaza & Janés. Barcelona, 1999
 - La noche del Skylab (relatos). Espasa. Madrid, 2000
 - El Belvedere (poesía). Pre-Textos. Valencia, 2002
 - Los príncipes nubios (novela). Seix-Barral. Barcelona, 2003



eaguirre@divertinajes.com
Archivo
Volver
Imprimir