5 de noviembre de 2006

El mejor vestido

El dermatólogo es el médico especialista que cura la piel enferma pero también trata la piel sana. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), organismo que agrupa a los dermatólogos españoles, considera éste un mensaje clave para la población general, que debe consultar a este especialista ante cualquier alteración cutánea tenga o no implicaciones patológicas. Y no le falta razón.

Dentro de la Dermatología, existe una subespecialidad que se ocupa especialmente de aquellas alteraciones no patológicas que tienen afectación estética que se producen en la piel, a veces fisiológicas por el paso del tiempo o a veces debidas al efecto de agentes externos que la afectan. Se trata de la dermatología cosmética, especialidad basada fundamentalmente en los avances tecnológicos.

Entre las novedades en dispositivos para alteraciones dermocosméticas destaca la lipólisis no invasiva, que permitir destruir la grasa sin tener que pasar por el quirófano y el láser Fraxel para reparar la piel dañada bien por procesos como el acné o por el paso del tiempo. Otras tecnologías destacables son la radiofrecuencia, que favorece la reestructuración del colágeno y los últimos avances en el láser Q-Swich, para lesiones pigmentadas en la piel.

Si lo vemos desde el punto de vista de las afecciones dermatológicas de cuyo tratamiento se ocupa la dermatología cosmética, debemos resaltar algunas muy frecuentes como la alopecia y las consecuencias del acné, una patología que afecta a casi el 80% de la población en algún momento de su vida y que se caracteriza por la secreción excesiva de glándulas sebáceas, muy visible en la mayoría de los casos.



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