2 de abril de 2006
En cien años, ¿todos calvos?

El envejecimiento es un proceso lento y progresivo que tiene lugar a lo largo de la vida, afecta a todos los individuos y conduce a la muerte. Empeñarse en retrasar el envejecimiento es vital (y nunca mejor dicho) no sólo con el fin de alargar la vida (que también), sino con el objetivo de aumentar al máximo la calidad de ésta.

La velocidad de envejecimiento es distinta para cada uno, por eso, el proceso de deterioro puede no ser un fiel reflejo de la edad cronológica; la relación temporal con las alteraciones en las distintas funciones viene dada por la edad biológica, que puede ser establecida gracias a una serie de marcadores que incluye pruebas físicas, de composición corporal, inmunológicas y psicológicas.

De cualquier modo, todas las personas a partir de los 35-40 años comienzan su proceso de envejecimiento, con una velocidad que va aumentando con el tiempo y que puede acrecentarse si se utilizan formas de vida no saludables (fumar, hacer vida sedentaria y tomar grandes cantidades de alcohol, por ejemplo).

¿Por qué se envejece?

Aunque nadie discute que existen componentes genéticos responsables de los procesos de envejecimiento, vinculados a una mayor o menor longevidad, la teoría más extendida en estos momentos es la del estrés oxidativo, según la cual el envejecimiento se debería a la acumulación de daño intracelular producido por los radicales libres durante el metabolismo.

Otra teoría, íntimamente relacionada con la anterior, vincula el envejecimiento a un proceso de inflamación crónica con liberación de sustancias proinflamatorias, que lesionarían a los tejidos básicamente a través de procesos oxidativos, en los que jugarían un papel importante los radicales libres.

Los individuos jóvenes disponen de toda una serie de antioxidantes endógenos (del propio organismo) que contribuyen a minimizar el daño en los diferentes tejidos, órganos y sistemas. Pero, según nos hacemos mayores, estos elementos protectores disminuyen, con lo que la velocidad de oxidación es mayor y se producen alteraciones en los distintos aparatos y sistemas.

Algunas manifestaciones del envejecimiento

  • Disminución del riego sanguíneo.
  • Disminución de la capacidad física (alteración del sistema respiratorio, cardiovascular, renal y músculo esquelético).
  • Disminución de la memoria y de la capacidad de concentración.
  • Apatía.
  • Disminución de la capacidad de aprendizaje.
  • Disminución de la actividad sexual.
  • Fatiga e infecciones respiratorias frecuentes.
  • Problemas digestivos.
  • Cambios hormonales.
  • Adelgazamiento y alteraciones pigmentarias de la piel.
  • Problemas óseos (osteoporosis) y articulares.
  • Cambios morfológicos por aumento de grasa y disminución de músculo.
  • Presbicia (vista cansada).
  • Presbiacusia (sordera).
  • Alteración de la capacidad de reaccionar frente a cambios en el entorno (desde el punto de vista cognitivo e inmunitario), lo que hace que los ancianos sean más sensibles a traumatismos, infecciones e intervenciones quirúrgicas, y en general sean más vulnerables a las enfermedades.

    Cómo ralentizar el envejecimiento

    La velocidad del envejecimiento se puede modificar, e incluso hacer parcialmente reversibles algunos rasgos del deterioro.

    La terapia antienvejecimiento (recomendable a partir de los 50 años) se basa fundamentalmente en la adopción de los hábitos de vida saludables que generan la producción de antioxidantes:

  • realización de ejercicio físico suave (andar, nadar, montar en bicicleta, correr) tres veces por semana;
  • restricción de la ingesta de calorías;
  • consumo de frutas y verduras, sobre todo aquellas que contienen vitamina C y E;
  • reducción de hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol.

    Novedad

    Para luchar contra el envejecimiento de la piel, sale al mercado PREVAGE, cuyo componente principal es uno de los antioxidantes más potentes, la Idebenona.

    PREVAGE es el resultado de la primera alianza entre la industria cosmética selectiva (Elizabeth Arden) y la industria farmacéutica (Allergan) para desarrollar un cosmético con la misma tecnología que la utilizada para fabricar medicamentos.

    Presentación: Frasco de metal de 50 ml con dosificador al vacío.
    Precio: 175,00 €



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