Por el título, podría
parecer que vamos a hablar de cómo lograr un pie atractivo, pero
de lo que realmente nos ocuparemos es del empeño vital de evitar
que los hongos colonicen inoportunamente nuestros pies.
Los hongos suelen pasar de unos a otros a través de superficies
húmedas como las toallas o los suelos de las piscinas, por ejemplo,
y aprovechan el calor y la humedad, especialmente existente en los pliegues
de la piel, para crecer.
Localizaciones preferidas de los hongos
Entre los dedos de los pies
En los pliegues plantares de los dedos de los pies
En las plantas de los pies
En las ingles
Bajo las mamas
Sintomatología
El resultado para nosotros es: piel enrojecida y agrietada, que con frecuencia
se descama, y picazón; en ocasiones, pueden aparecer ampollas,
e incluso supuración, y reacciones alérgicas a distancia.
Un contagioso e incómodo proceso que, si no se toman las medidas
adecuadas, puede llegar a hacerse crónico.
Tratamiento
La micosis conocida como pie de atleta suele desaparecer ante medidas
tales como:
Lavar los pies con agua y jabón y secarlos completamente dos
veces al día.
Cambiar los calcetines y el calzado las veces que sean necesarias para
mantener los pies secos.
Aplicar polvos, sprays o cremas antimicóticos.
Si tras dos semanas de cuidados no desaparecen el enrojecimiento y la
picazón, es recomendable consultar al médico; actitud que
hay que tomar desde el primer momento si el paciente es diabético
o presenta signos de infección bacteriana (pie hinchado y caliente,
secreción, fiebre).
Prevención
Pero lo más importante, el objeto de nuestro empeño vital,
es evitar que la infección ocurra. Para lograrlo hay que acostumbrarse
a tomar una serie de medidas encaminadas, por una parte, a evitar el contacto
con los hongos y, por otra, a mantener los pies secos:
No caminar nunca descalzos por suelos públicos (piscinas, duchas,
saunas, moquetas de hoteles, etc.)
No utilizar nunca las toallas, los calcetines ni el calzado de otros.
Lavar los pies a fondo todos los días.
Secar completamente los pies después de salir del agua.
Si se es propenso a este tipo de problemas o se está expuesto
frecuentemente al contagio, utilizar polvos antimicóticos.
Emplear antitranspirantes locales para evitar el exceso de sudoración.
Utilizar calcetines de algodón puro, hilo o seda.
Cambiar los calcetines con la frecuencia necesaria para mantener los
pies secos.
Usar zapatos hechos de materiales naturales como el cuero, que no tengan
revestimientos plásticos.
Usar calzado bien ventilado.
Alternar el uso de los zapatos, de manera que se sequen bien antes de
volver a utilizarlos.