17 de abril de 2005

Pie de atleta

Por el título, podría parecer que vamos a hablar de cómo lograr un pie atractivo, pero de lo que realmente nos ocuparemos es del empeño vital de evitar que los hongos colonicen inoportunamente nuestros pies.

Los hongos suelen pasar de unos a otros a través de superficies húmedas como las toallas o los suelos de las piscinas, por ejemplo, y aprovechan el calor y la humedad, especialmente existente en los pliegues de la piel, para crecer.

Localizaciones preferidas de los hongos

  • Entre los dedos de los pies
  • En los pliegues plantares de los dedos de los pies
  • En las plantas de los pies
  • En las ingles
  • Bajo las mamas

    Sintomatología

    El resultado para nosotros es: piel enrojecida y agrietada, que con frecuencia se descama, y picazón; en ocasiones, pueden aparecer ampollas, e incluso supuración, y reacciones alérgicas a distancia. Un contagioso e incómodo proceso que, si no se toman las medidas adecuadas, puede llegar a hacerse crónico.

    Tratamiento

    La micosis conocida como pie de atleta suele desaparecer ante medidas tales como:

  • Lavar los pies con agua y jabón y secarlos completamente dos veces al día.
  • Cambiar los calcetines y el calzado las veces que sean necesarias para mantener los pies secos.
  • Aplicar polvos, sprays o cremas antimicóticos.

    Si tras dos semanas de cuidados no desaparecen el enrojecimiento y la picazón, es recomendable consultar al médico; actitud que hay que tomar desde el primer momento si el paciente es diabético o presenta signos de infección bacteriana (pie hinchado y caliente, secreción, fiebre).

    Prevención

    Pero lo más importante, el objeto de nuestro empeño vital, es evitar que la infección ocurra. Para lograrlo hay que acostumbrarse a tomar una serie de medidas encaminadas, por una parte, a evitar el contacto con los hongos y, por otra, a mantener los pies secos:

  • No caminar nunca descalzos por suelos públicos (piscinas, duchas, saunas, moquetas de hoteles, etc.)
  • No utilizar nunca las toallas, los calcetines ni el calzado de otros.
  • Lavar los pies a fondo todos los días.
  • Secar completamente los pies después de salir del agua.
  • Si se es propenso a este tipo de problemas o se está expuesto frecuentemente al contagio, utilizar polvos antimicóticos.
  • Emplear antitranspirantes locales para evitar el exceso de sudoración.
  • Utilizar calcetines de algodón puro, hilo o seda.
  • Cambiar los calcetines con la frecuencia necesaria para mantener los pies secos.
  • Usar zapatos hechos de materiales naturales como el cuero, que no tengan revestimientos plásticos.
  • Usar calzado bien ventilado.
  • Alternar el uso de los zapatos, de manera que se sequen bien antes de volver a utilizarlos.



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