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13 de marzo de 2005
No sufras en silencio (II) Con demasiada frecuencia, cuando el dolor se hace crónico, permanente, es aceptado como algo inevitable, especialmente por las personas mayores. Tal vez sea inevitable, en el sentido de que resulte imposible erradicarlo, pero nuestro empeño vital en estos casos debe ser doble: por una parte, tratar de aliviarlo al máximo; por otra, adquirir hábitos de vida que hagan la convivencia con el dolor menos traumática. Causas de dolor crónico El dolor crónico es consecuencia de un cambio o enfermedad persistente en los tejidos. Cuatro son las fuentes de dolor crónico:
El más frecuente es el relacionado con enfermedades del aparato locomotor, sobre todo: Es imprescindible, a pesar del dolor, y en la medida de lo posible, mantener la actividad física, mental y social. Son costumbres muy recomendables: Es cierto que en ocasiones resulta desesperante ver que el dolor persiste a pesar del tratamiento, pero no lo es menos que las más de las veces los pacientes abandonan los tratamiento propuestos por sus médicos o tratan de paliar su dolor, sin consultar al especialista, con analgésicos comunes que poco o nada les pueden ayudar. Es importante saber que, en los últimos años, el tratamiento del dolor ha adquirido gran importancia dentro del sistema sanitario, y que se han desarrollado unidades de tratamiento del dolor, atendidas por equipos multidisciplinares, en casi todos los hospitales. Por eso, sufrir el dolor en silencio, o a gritos dentro del hogar, no tiene ningún sentido, no es necesario. Si padece dolor crónico, nuestro empeño es animarle a acudir a un servicio sanitario que pueda ayudarle a aliviarlo. Información en la red Unidades del dolor acreditadas por la Sociedad Española del Dolor Asociación Madrileña de Pacientes con Algias (dolores) Crónicas
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