6 de marzo de 2005

No sufras en silencio


"No sufras en silencio"
Baruch Elron
Siguiendo con nuestro empeño vital de identificar las señales que nos alertan sobre posibles daños que puedan afectar a nuestra salud, dedicaremos algunas semanas al conocimiento del dolor y su tratamiento, que no siempre es fácil ni consigue erradicarlo completamente.

A la hora de hablar de dolor, es muy importante tener en cuenta que no todos sentimos el dolor con la misma intensidad, hay personas a las que un mínimo estímulo les causa un intenso dolor, y otras que soportan sin sufrir lo que para las primeras serían dolores insoportables. Esto, en principio, no es bueno ni malo, lo que sí es importante es saber que el dolor es una señal de alarma y que como tal hay que atenderla, es decir, no hay porque aguntar el dolor, al contrario: siempre que se sienta dolor hay que buscar el origen del mismo y tratar de calmarlo con el tratamiento adecuado.

Modulación del dolor

Como respuesta a los estímulos dolorosos, el cuerpo tiene su propio mecanismo de defensa: el Sistema de analgesia. Su objetivo es impedir que los estímulos dolorosos entren en el sistema nervioso, y sus principales actores son las encefalinas, también conocidas como endorfinas, una especie de opiáceos endógenos producidos por nuestro organismo para combatir el dolor.

Tipos de dolor

  • Primario, rápido o agudo. Aparece inmediatamente después de la aplicación del estímulo doloroso. Generalmente se siente en la piel, bien localizado. Advierte del peligro de una lesión y provoca una reacción motora de alejamiento del agente irritante.

  • Secundario, lento o crónico. Tarda en aparecer un segundo o más, y después aumenta de intensidad durante varios segundos, e incluso minutos. Puede sentirse en la piel y en cualquier órgano o tejido profundo. Es sordo, duradero y no puede localizarse con precisión. Se acompaña de una contractura muscular que inmoviliza a las estructuras dañadas para favorecer la curación espontánea de la lesión, y de manifestaciones vegetativas (palidez, sudoración, náuseas, vómitos, etc.). Suele ser el aviso de que existe una lesión.

    Clasificación del dolor

  • Dolores nociceptivos
    Son consecuencia de una agresioón nociva para el organismo, que estimula intensamente los receptores del dolor, sobrepasando los mecanismos de inhibición del mismo.
    • Somático. Bien localizado, y circunscrito a la zona dañada, afecta a la piel, músculos, articulaciones, ligamentos o huesos.

    • Visceral. Vago y mal localizado, es producido por lesiones que afectan a órganos internos, y va siempre acompañado de intensas reacciones reflejas motoras y vegetativas. A veces se percibe en superficie, en una parte del cuerpo alejada del lugar donde se origina (dolor referido), ejemplo: el dolor del brazo izquierdo que acompaña a la cardiopatía isquémica.

  • Dolores neurógenos
    Son debidos a una lesión del Sistema nervioso. En estos casos puede sentirse dolor ante estímulos que normalmente son indoloros (alodinia) o de manera espontánea, sin necesidad de estímulo alguno. Algunos ejemplos son:
    • El denominado miembro fantasma. Sensaciones dolorosas de un miembro inexistente, amputado.
    • La causalgia. Es un dolor urente, que quema, inesperado, intenso, y que aparece distal a una zona lesionada, y de tal intensidad que incluso puede conducir al suicidio. Es frecuente verlo como consecuencia de heridas causadas por armas de fuego que seccionan parcialmente un nervio.
  • Dolores psicógenos
    Tienen un fondo psiquiátrico (depresión, hipocondría, histeria, etc.) que implica sobre todo a la dimensión afectiva o interpretativa del dolor.

    La historia clínica es fundamental en el tratamiento del dolor

    Por eso es muy importante que el paciente colabore aportando todos los detalles que puedan ayudar a definir su dolor:

    Localización del dolor
    Carácter
    Modo de comienzo
    Factores que lo agravan o alivian
    Hechos concurrentes (fiebre, náuseas, etc.)
    Tipo de dolor: nociceptivo, neuropático, psicógeno
    Intensidad: Para evaluarla de manera objetiva se ultilizan escalas descriptivas, verbales (1 a 5 grados, de leve a moderado), numéricas (de 0, ningún dolor, a 10, el peor imaginable)...

    Tratamiento

    Aunque hablaremos del tratamiento del dolor de manera exhaustiva en próximas entregas de esta sección, queremos adelantar aquí que si bien es plausible tratar de eliminar el dolor cuando este aparece, no lo es tanto abusar de analgésicos sin supervisión médica, fundamentalmente porque el uso continuado de estos fármacos puede provocar, entre otros, daños gástricos (antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): ácido acetil salicílico e ibuprofeno, por ejemplo) y hepáticos (paracetamol) importantes.





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