6 de febrero de 2005

Ahorro general

Desde las instituciones se habla con frecuencia del uso de genéricos como uno de los pilares del empeño vital en el que todos debemos implicarnos para asegurar la pervivencia del Sistema Público de Salud; y muchos laboratorios farmacéuticos utilizan en su publicidad este marchamo de supuesta buena voluntad. Pero...

¿Qué son los genéricos?

Los genéricos son medicamentos que en su día fueron investigados y patentados por un determinado laboratorio que los comercializó con su marca, y que ahora, una vez expirada la patente correspondiente, pueden ser fabricados por otros laboratorios, todo ello sin menoscabo de su eficacia terapéutica, seguridad y calidad.

Las características fundamentales que debe cumplir un medicamento para poder ser considerado genérico son:

· Tener igual composición cualitativa y cuantitativa en principio activo y la misma forma farmacéutica que el medicamento original.
· Ser igual de seguro y eficaz que el medicamento original.
· Figurar en su etiquetado las siglas «EFG».
· Ser su precio menor que el medicamento original (existen precios de referencia).

¿Por qué los genéricos son más baratos?

Los motivos principales para que los medicamentos genéricos posean un menor precio son fundamentalmente dos:

El medicamento genérico contiene un principio activo cuya patente ha expirado y que por tanto puede ser adquirido y comercializado de forma generalizada sin que repercuta en el precio el gasto achacable a la investigacón y desarrollo, cantidades que se supone ya fueron amortizadas en el tiempo en que estuvo protegido por la patente.

Además, una vez expirada la patente, los costes de fabricación son menores y se gasta menos en promoción del producto. Eso por no hablar del abaratamiento debido al incremento de la oferta.



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