27 de junio de 2004
Comer por salud (III)

Calambres en las piernas

Los calambres en las piernas suelen aparecer por la noche y generalmente se deben a deficiencias nutricionales o disbalances electrolíticos, además de al cansancio debido al peso extra que han de soportar las piernas. La base fisiopatológica de los calambres no es del todo bien conocida.

Para prevenir estos calambres, se recomiendan las patatas, los plátanos, las espinacas, las almendras, los pomelos, las naranjas, las sardinas, el salmón, las semillas de sésamo, el yogur desnatado y el requesón bajo en grasas.

Cuando los calambres son persistentes, algunos expertos recomiendan una restricción de los alimentos ricos en fósforo como la carne y la leche, y un incremento del aporte de calcio.

Varices

El aumento de peso y los cambios hormonales pueden estar en el origen del fallo de retorno venoso que provoca la dilatación de las venas superficiales de las piernas, es decir las varices.

Las medidas más eficaces para combatirlas son: procurar estar parada de pie el menor tiempo posible, poner las piernas en alto siempre que se esté sentada, pasear, y alternar durante la ducha chorros de agua fría y agua caliente subiendo desde el pie hacia la rodilla.

También puede ayudar a evitar la aparición de varices una alimentación rica en fibra y vitamina E.

Edemas

Si la hinchazón, generalmente a nivel de los tobillos, aparece al final del día y desaparece durante la noche, seguramente se trata de una retención pasajera de líquidos. Pero, no es así, hay que estar vigilantes y acudir rápidamente al médico porque el edema puede ser la primera manifestación de la toxemia, una patología que conlleva graves consecuencias tanto para la madre como para el feto.

En términos generales es útil:

- incrementar la ingesta de líquidos.

- reducir la sal y eliminar de la dieta los alimentos muy elaborados.

- incluir en la dieta arroz blanco sin sal, requesón y hortalizas crudas.

- vigilar que el aporte de proteínas sea suficiente.

- pasear, procurar pararse de pie el menor tiempo posible y poner las piernas en alto siempre que se esté sentada.

Infección urinaria

Las infecciones urinarias, relativamente frecuentes en el primer trimestre del embarazo, deben ser tratadas, ya que pueden tener graves consecuencias tanto para la madre como para el feto.

Pueden tomarse algunas medidas preventivas tales como:

- evitar los alimentos irritantes (especias, embutidos, caza) y ricos en residuos de azufre (espárrago, rábano, ajo, cebolla, puerro), así como las bebidas alcohólicas.

- acidificar la orina, ya sea incrementando en la dieta los alimentos acidificantes (carnes magras asadas, pescados, huevos, quesos, arroz, tapioca, biscotes, pan tostado, coles de bruselas, pastas alimentarias, lentejas, copos de avena, guisantes) o evitando los alcalinizantes (espinacas, acedera, espárrago, cebolla, tomate, cereza, albaricoque, limón, manzana especialmente en zumo, lechuga, zanahoria, patata, judías verdes, col lombarda). Hay que controlar el consumo de leche, puesto que es alcalinizante.

- aumentar la diuresis incrementando la ingesta de líquidos.

Estrías y manchas

Como consecuencia del embarazo es muy frecuente la aparición de estrías en la piel del abdomen y de manchas color café.

Una alimentación equilibrada puede contribuir a evitar o regenerar estas alteraciones cutáneas. Tenga en cuenta que:

- la vitamina C favorece la elasticidad de la piel.

- la vitamina A (su consumo debe ser limitado) y las proteínas favorecen la restauración cutánea.

- el ácido fólico puede ayudar a eliminar las manchas.

- el germen de trigo, rico en ácidos grasos esenciales, vitamina E y vitaminas del grupo B, es muy saludable para las mujeres que tienen la piel seca.

Los suplementos excesivos de hierro pueden provocar hiperpigmentación.

Irritación de las encías

Durante el embarazo, el aumento del nivel de estrógenos debilita las encías, haciéndolas más proclives al sangrado y la infección.

Se pueden reforzar:

- ingiriendo alimentos ricos en calcio, vitamina C y proteínas completas.

- eliminando completamente el tabaco.

Congestión y hemorragias nasales

Pueden ser una consecuencia del aumento del volumen sanguíneo propio del embarazo, que se ve agravado en ocasiones por un déficit de vitamina C.

Para combatir la congestión nasal, no deben aplicarse pulverizadores ni gotas, a no ser que lo haya prescrito el médico; es preferible el uso de humidificadores y, por supuesto, una alimentación variada y rica en vitamina C (brécol, limones, naranjas, pomelos, pimientos, fresas, etc.).




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