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30 de noviembre de 2003
La sangre tal cual No hace falta que les explique que la sangre es ese líquido rojo que, impulsado por el corazón, corre por nuestras arterias (del pulmón a los tejidos, rojo vivo) y venas (de los tejidos al pulmón, más oscuro) para transportar sustancias (nutritivas, funcionales y residuales) de unas partes a otras de nuestro cuerpo. Si profundizamos en la composición de la sangre, vemos que además del líquido propiamente dicho (55% del volumen), denominado plasma, contiene un montón de células fundamentales para la vida: glóbulos rojos o hematíes (43% del volumen), encargadas de transportar el oxígeno; glóbulos blancos o leucocitos (linfocitos y neutrófilos), responsables de proteger al organismo de las agresiones externas (infecciones y sustancias extrañas); y plaquetas, las primeras en taponar cualquier herida para frenar el sangrado. Las células sanguíneas se producen en la médula ósea y se destruyen sobre todo en el bazo, pero también en el hígado, a excepción de los linfocitos que proceden de los ganglios linfáticos. Como término medio, la sangre supone un 1/13 del peso total del cuerpo (5 litros en un cuerpo de 65 kilos). Los grupos sanguíneos La sangre no es toda igual, existen una serie de grupos sanguíneos
que
vienen determinados genéticamente y que se identifican fácilmente, En función de la combinación de dos factores (proteínas de superficie y factor Rh), se distinguen los siguientes grupos sanguíneos: 0-, 0+, A-, A+, B-, B+, AB- y AB+. Sangres compatibles Los individuos con sangre del grupo 0- (cero negativo) se consideran donantes universales ya que su sangre puede ser recibida por cualquier receptor; sin embargo, ellos sólo admiten sangre de su mismo grupo, 0-. En el otro extremo del abanico, los AB+ pueden recibir cualquier tipo de sangre, pero la suya sólo es admitida por individuos de su mismo grupo. Receptores posibles Basta con que los grupos sanguíneos del donante y el receptor sean compatibles para que la transfusión sea posible y eficaz. La primera indicación que se nos ocurre para una transfusión sanguínea es la reposición de una pérdida masiva ya sea por una herida accidental o por una intervención quirúrgica, pero hay otras muchas (administración de componentes hemáticos o factores de la coagulación deficitarios, por ejemplo).
Perfil del donante ideal Individuo sano de entre 18 y 65 años que pese más de 50 kilos y no haya donado sangre en los dos últimos meses. Se recomienda que el hombre done sangre cuatro veces al año y la mujer tres. Existen otros impedimentos temporales que obligan a esperar un tiempo prudencial: Cae de cajón que no pueden ser donantes (una veces por proteger al donante y otras al receptor) personas que padezcan patologías de transmisin sanguínea (hepatitis B ó C, sida, sífilis, etc.) o enfermedades graves, también quedan exentos de esta obligación solidaria los diabéticos, los epilépticos y< aquellos que están recibiendo quimioterapia o radioterapia para el tratamiento de algún tipo de cáncer. Tampoco si se ha sido diagnosticado de hepatitis después de los doce años de edad, si se consume o ha consumido drogas por vía parenteral (inyectadas), le han tratado o tratan con extractos de glándula pituitaria de origen humano, se tiene un transplante de córnea o duramadre, y/o se tiene historia familiar de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Proceso de la donación Una vez que uno a decidido donar sangre, no tiene más que acercarse a un hospital o un centro de la Cruz Roja para informarse de dónde y cuándo puede hacerlo. Algunas áreas geográficas disponen de esta información en internet: AsturiasBaleares Cataluña Córdoba Madrid Málaga Navarra Comunidad valenciana Estados Unidos. Los pasos siguientes son igual de sencillos: no comer copiosamente en las dos horas anteriores a la donación, identificación del donante, con documento oficial, cumplimentación de un formulario que puede hacer que el futuro donante se autoexcluya del proceso de donación (si tiene sida o ha sido operado en el último año, por ejemplo), entrevista médica, para identificar aquellas situaciones de riesgo (tanto para el donante como para el receptor) que hubieran podido escapar a la selección del formulario, exploración del pulso y la tensión arterial, medida de la hemoglobina, para descartar una anemia, se extraen, generalmente de la vena, en la flexión del codo, con material desechable, de un sólo uso, 450 ml. de sangre para donanción, y pequeñas muestras para analizar (grupo sanguíneo, detección de enfermedades infecciosas, etc.), después de la donación, no se debe fumar (al menos en dos horas), ni hacer ejercicio fuerte o manejar maquinaria pesada (en unas doce horas), tampoco deben cogerse pesos con el brazo utilizado para la extracción, es importante tomar líquidos de manera abundante. Donar sangre no comporta riesgos y apenas duele, sólo le robará
media
hora,
y su gesto puede suponer la diferencia entre vivir o morir para mucha
otra
gente.
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