16 de noviembre de 2003
Ojo al dato

Empeñarse en ver lo mejor posible es vital; y si la causa de la pérdida de visión es un defecto de refracción, sencillo. Se asombrarían si les contáramos la frecuencia con la que los dolores de cabeza son debidos a defectos de refracción no corregidos, sobre todo entre los estudiantes, y la cantidad de productos no deseados que se compran debido a la misma razón, especialmente por los pensionistas.

Refracción ocular normal

La luz entra en el ojo atravesando superficies, espacios y estructuras transparentes hasta llegar a la retina, capa nerviosa en la que se forma la imagen (invertida) que será transmitida al cerebro por el nervio óptico.

Para que la imagen que llega al cerebro sea un fiel reflejo de la realidad, tiene que haberse formado en la retina como consecuencia de una refracción exacta de la luz sobre la misma.

En la refracción ocular influyen fundamentalmente tres factores:

  • la longitud axial del ojo
  • la curvatura corneal
  • el cristalino, una lente intraocular positiva que gracias al proceso denominado acomodación puede variar su potencia, colaborando así a enfocar la imagen sobre la retina; esta capacidad de enfoque se va perdiendo con la edad, habitualmente a partir de los 45 años.

    Defectos de refracción

    Entre las muchas causas que pueden provocar una alteración de la percepción visual los defectos de refracción son el grupo más frecuente y, en general, fácil de corregir. Pero esa simplicidad en ocasiones no es tal, y tras un defecto de refracción se esconde una patología grave y compleja que requiere un seguimiento específico ya sea oftalmológico (con frecuencia, las miopías se acompañan de lesiones retinianas que si no se tratan a tiempo pueden llegar a provocar desprendimientos de retina) o general (a veces, diabéticos no diagnosticados, es decir, que no saben que padecen la enfermedad y por tanto no siguen ningún tratamiento, pueden desarrollar miopías rápidas). De ahí que ante cualquier problema de visión deba consultarse al oftalmólogo, y no conformarse con una simple corrección óptica, que, por otra parte, en la mayoría de los casos será suficiente para solucionar el problema.

    No vamos a entrar, en esta ocasión, en la complejidad patológica (tanto de causas como de consecuencias) que puede acompañar a los defectos de refracción, pero sí en su definición.

    Miopía

    La longitud axial del ojo es mayor de lo normal.

    La imagen de los objetos distantes se forma delante de la retina, el esfuerzo de acomodación provoca mayor borrosidad.

    Los objetos cercanos se ven claramente sin necesidad de acomodación.

    Los miopes ven mal de lejos pero excelentemente de cerca.

    Se corrige con lentes negativas.

    Hipermetropía

    La longitud axial del ojo es menor de lo normal.

    La imagen se forma por detrás de la retina. En las personas jóvenes, la hipermetropía leve puede ser compensada por la acomodación; cuanto más cercano al ojo esté el objeto, mayor ha de ser el esfuerzo de acomodación.

    A partir de los 40-45 años, aparece un tipo especial de hipermetropía denominado presbicie o presbiopía, popularmente conocido como vista cansada, que se debe a una insuficiencia de acomodación.

    Los hipermétropes tienen una visión borrosa, especialmente de los objetos cercanos.

    Se corrige con lentes positivas.

    Astigmatismo

    La curvatura corneal es irregular. La refracción del ojo varía en los distintos meridianos.

    El astigmatismo dificulta la visión tanto de los objetos cercanos como de los distantes, y muchas veces se combina con hipermetropía o miopía.

    Se corrige con lentes cilíndricas.



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