La reducción del tabaquismo aportará grandes beneficios,
tanto en la esfera sanitaria, al disminuir la mortalidad/ morbilidad,
como en la económica, al reducir el absentismo laboral y las jubilaciones
anticipadas por afecciones cardiorrespiratorias; también puede
descender el número de incendios en viviendas, locales públicos,
industrias y bosques.
Para erradicar definitivamente los procesos nocivos derivados del tabaquismo,
se debe luchar arduamente y a nivel mundial en una serie de frentes. Estos
son los que proponen los autores de un extenso artículo publicado
en Anestesiaweb:
1. Reconversión de los terrenos de cultivo, respetando los intereses
económicos de los agricultores locales.
2. Prohibición absoluta de fumar en locales y vehículos
públicos.
3. Prohibición de toda propaganda, directa o indirecta.
4. Información objetiva y desdramatizada sobre los riesgos del
tabaquismo, tanto para el fumador activo como para el pasivo.
5. Concienciación amplia sobre la gravedad de los riesgos del tabaquismo
en embarazadas, niños y adolescentes.
6. Concienciación de los no fumadores sobre sus derechos.
7. Tratamiento de deshabituación de los grandes fumadores, mediante
chicle o parche de nicotina, acupuntura y/o psicoterapia.
8. Educación sanitaria a los fumadores procurando que no fumen
en público, tiendan a reducir su consumo de tabaco y desechen el
último tercio de sus cigarrillos.
9. Educación sanitaria a los escolares para que practiquen más
deporte, hecho que los desviará del consumo de tabaco y otras drogas.
10. Concienciación de médicos y maestros para que asuman
su papel como modelos sociales y contribuyan a la lucha contra el tabaquismo.