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5 de octubre de 2003
Buenas y sanas costumbres

Hombre lavándose las
manos.
John Boyd, 1979 |
Muchos pensarán que es una tontería
dedicarle espacio a algo tan obvio como la importancia de lavarse las manos;
pues lo sentimos, pero muchos de esos que piensan que es una tontería
no se las lavan como y cuando deben, y perdón si les parece una insolencia
lo que leen, pero ¿cómo se explica sino que en diversos estudios
realizados en distintos baños públicos se haya observado que
más de la mitad de los usuarios abandonan el recinto sin usar el lavabo
después de utilizar el retrete? ¿O la alta incidencia de intoxicaciones
alimentarias domésticas estando originariamente los alimentos en perfecto
estado? ¿O la elevada frecuencia con la que los niños tienen
lombrices?
Lavarse las manos es de esas simplezas tan importantes
que alcanzan la categoría de valor y cuya observancia es fundamental
desde la más tierna infancia.
La mayoría de los refriados y diarreas son producidos
por pequeños gérmenes que pasan de mano en mano hasta colarse
en las vías respiratorias o el aparato digestivo del último
incauto de una serie de individuos que se olvidaron de lavarse las manos cuando
debían, gérmenes que seguirán esparciéndose gracias
a la misma imprudencia: la falta de higiene del enfermo y quienes le rodean.
Por otra parte, en la piel viven una serie de microorganismos
que nos resultan beneficiosos y cuya destrucción puede causar no pocos
problemas. No hay que obsesionarse. Tan perjudicial puede resultar
no lavar las manos en los momentos precisos como lavarlas en exceso.
Permítannos aconsejarles que se empeñen en seguir unas pautas
tanto en el cómo como en el cuándo lavarse las manos, puede
resultar vital.
Cómo lavarse las manos
Quitar todos lo anillos y demás joyas; además de retener
la suciedad y los gérmenes impiden lavar las manos adecuadamente.
Mojar las manos con agua tibia.
Frotar las manos con jabón (preferentemente líquido) durante
10-15 segundos como mínimo; prestando una especial atención
a los dedos, entre ellos y debajo de la uñas, para limpiar adecuadamente
este último espacio puede utilizarse un cepillo apropiado.
Enjuagar las manos cuidadosamente con agua corriente tibia para eliminar
todo el jabón.
Secar las manos con una toalla de papel limpia (sobre todo en los baños
públicos y en la cocina) o, en su defecto, un secador de aire.
Cerrar el grifo con la toalla de papel con la que nos secamos las manos.
Cuándo lavarse las manos
Mujer lavándose las manos.
Gerard Terboch, c. 1655 |
Después de usar el retrete.
Después de sonarse la nariz, toser o estornudar.
Antes y después de manipular alimentos.
Antes de comer.
Después de tocar animales.
Después de manipular basura, tierra o deshechos animales.
Después de cambiar un pañal.
Después de usar transporte público.
Antes y después de curar una herida.
Después de estar con enfermos.
Antes de dar una medicación o aplicar cremas.
Después de tocar dinero.
Después de practicar deporte o jugar.
Antes de ponerse o quitarse las lentes de contacto.
Y en general, pero sin obsesionarse, después de tocar cualquier
cosa que pueda contaminar las manos.
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