Atravesar más
de tres husos horarios en un corto espacio de tiempo es algo para lo que nuestro
cuerpo aún no está preparado; digo aún porque, al ritmo
de vuelos que llevamos, no sería extraño que esta asignatura
pendiente de nuestra especie quedara aprobada en la reválida de la
evolución.
Hoy por hoy, el que vuela hacia el este o el oeste (y no por
volar, sino por llegar tan rápido a su destino) corre el riesgo de
sufrir alteraciones del sueño, dificultades para concentrarse, falta
de apetito, irritabilidad, etc. Es el conjunto de síntomas conocido
como Jet Lag o Síndrome de los husos horarios, provocado
por el desfase entre el ritmo circadiano o reloj biológico y el ritmo
horario.
Cómo prevenirlo
Antes del viaje
A la hora de escoger el destino y el horario de vuelo,
hay que tener en cuenta que la mayoría de los pasajeros se adaptan
mejor si utilizan un vuelo diurno, y que volar hacia el este supone mayores
desajustes que volar hacia el oeste.
Adoptar progresivamente los horarios que nos esperan
en destino.
Por ejemplo, si vamos a volar hacia el este (y retrocederemos 3 horas): 3
días antes del viaje nos acostaremos 1 hora antes de lo habitual; 2
días antes, 2 horas; y, el día previo al vuelo, 3 horas.
Evitar el alcohol, la cafeína y la teína.
Descansar bien la noche antes del vuelo.
Durante el vuelo
Poner el reloj en la hora de destino nada más
subirse al avión e intentar hacer el horario de comidas y sueño-vigilia
que nos espera.
Ingerir alimentos ligeros y abundantes líquidos.
Evitar el alcohol, la cafeína y la teína.
Forzar el sueño en el momento adecuado, para lo cual pueden resultar
útiles los antifaces, los tapones, las almohadillas, etc.
Levantarse al lavabo y refrescarse la cara con frecuencia.
En destino
Contar con un día para adaptarse.
Acatar cuanto antes los nuevos horarios vigilia-sueño:
- Forzar el sueño con comidas ricas
en carbohidratos, antifaces, tapones, fragancias y sales de baño y,
en casos extremos, hipnóticos.
- Vencer el sueño con comidas ricas
en proteínas, bebidas con cafeína y esencias estimulantes. En
casos extremos, descansar con una breve siesta.
Algunos hoteles cuentan con salas de recuperación del Jet Lag que
basan el tratamiento en la exposición a la luz.