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13 de julio de 2003
¿Por ser turista?
La denominación Síndrome
de la clase turista fué acuñada en 1998, aunque ya
se habían descrito casos en los años sesenta, para referirse
a la patología relacionada con la trombosis venosa asociada a la inmovilidad
durante viajes prolongados (más de tres horas), en
especial los realizados en clase turista (con poco espacio para moverse),
pero también desplazaminetos largos en automóviles o trenes.
Si bien esta relación está aún en estudio (La Organización
Mundial de la Salud inició en 2002 una investigación
que finalizará en 2006) parece evidente que la inmovilidad
prolongada de las extremidades (provocada por la estrechez y falta de amplitud
de los asientos), así como la deshidratación (favorecida por
el ambiente seco de la cabina) dificultan la circulación de la sangre
y contribuyen a la formación de coágulos que habitualmente desaparecen
al caminar, pero que pueden llegar a generar una trombosis profunda e incluso
la muerte (por ejemplo, si los trombos alcanzan los pulmones).
El incremento continuado del número de pasajeros hace que la incidencia
de estas consecuencias graves, aunque sea baja y generalmente ligada a factores
de riesgo, vaya también en aumento.
Resumen: Independientemente de que presentemos o no factores
de riesgo empeñarnos en hacer um vuelo saludable
puede resultar vital.
Antes de partir
Vestirse con prendas confortables y holgadas, preferentemente
de tejidos naturales. Las personas con alto riesgo de trombosis deben utilizar
medias o calcetines de compresión durante el viaje.
Evitar el consumo de alcohol, té y café.
Beber bastante agua.
Tomar un comprimido de aspirina antes del vuelo, siempre
que no existan contraindicaciones.
¿Ventanilla o pasillo?
¡Pasillo!
Ya sabemos que la ventanilla es muy tentadora pero... visto un cielo, vistos
casi todos; la noche nos impedirá ver el paisaje; el sol puede resultar
tan molesto que nos obligue a cerrarla...
Sea como sea, son los asientos del pasillo los que permiten una mayor movilidad
(para estirar las piernas, para levantarse sin depender del vecino, etc.)
y esa es razón suficiente para que no dudemos ni un instante: ¡Pasillo!,
esa ha de ser nuestra respuesta.
Si además podemos escoger fila, cosa que casi nunca ocurre, los espacios
más amplios coinciden con las puertas de emergencia.
Suele ser el único lugar donde, en ventanilla, centro o pasillo, se
pueden estirar las piernas sin dificultad.
En cabina
Colocar el equipaje de mano en los maleteros de cabina.
Si no queda espacio, entregárselo a las azafatas para que lo guarden.
Nunca se deben colocar bultos debajo del asiento delantero porque, entre otras
cosas, reducimos aún más el espacio.
Sentarse con las piernas estiradas, nunca cruzadas.
Soltar los cordones del calzado o incluso descalzarse,
los calcetines con suela pueden ser una buena opción.
Abrocharse el cinturón pero sin ahogarse, que esté
lo suficientemente flojo como para no apretarnos y lo suficientemente
ceñido como para sujetarnos en caso de emergencia.
No tomar fármacos hipnóticos ni pastillas
para dormir, nos impedirían movernos con la regularidad necesaria.
Puesto a tomar algo, si no hay contraindicaciones, puede resultar útil
una aspirina, ya que es anticoagulante (en cierto modo previene la formación
de trombos).
¿Qué que deseo tomar? ¡Agua! Y mucha.
Beber agua contrarresta la deshidratación provocada por el ambiente
seco de la cabina. Evitar el consumo de alcohol,
té y café, ya que pueden tener efecto diurético
(potenciando la deshidratación) y/o vasodilatador (colaborando al estancamiento
sanguíneo).
Y de ninguna de las maneras podemos olvidarnos de movernos. No hay pereza
que valga. Los perezosos que se queden en casa. Hay que levantarse regularmente,
cada hora, estirarse y caminar, por ejemplo,
dar un par de vueltas a los pasillos del avión, siempre en aquellos
momentos en que el servicio al resto de los pasajeros no se vea afectado y
las condiciones de vuelo lo permitan, prestando especial atención a
la señal de "cinturones" y a las instrucciones de la tripulación.
Si no hay manera de salir a los pasillos, cada hora, hacer ejercicios
sentados:
1. Incline suavemente la cabeza hacia un lado e inspire. Cuente hasta tres
y expulse todo el aire. Vuelva a la posición inicial y repita el ejercicio
moviendo la cabeza hacia el lado contrario. Haga tres series.
2. Estire los brazos hacia arriba e inspire. Cuente hasta tres, coloque los
brazos detrás de la cabeza y expulse el aire el aire. Repítalo
tres veces.
3. Junte bien los dedos de los pies y apóyese sobre ellos en el suelo,
eleve los talones y permanezca en esta posición durante tres segundos.
A continuación, apoye los talones en el suelo, separe los dedos de
los pies y eleve éstos, manténgase otros tres segundos. Haga
tres series de ejercicios.
4. Ponerse de pie, contraer y estirar los brazos y
las piernas.
Dormir con las piernas estiradas, relajadas.
Por fin llegamos
Caminar. En los aeropuertos, a veces nos quejamos de lo
lejos que están de las pistas las salas de recogida de equipajes y
las salidas. No podemos imaginarnos el favor que nos hacen. Caminar es imprescindible
en cualquier caso.
Si no hay contraindicaciones, tomar una aspirina.
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