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6 de septiembre de 2007
Siguen ahí He intentado darles esquinazo pero no lo he conseguido: ahí están, los de siempre, mirándome desde las páginas de las revistas… —Maruja, ¿estás segura de que esa medicación que tomas no tiene efectos secundarios? O a lo peor es que el tinte del pelo se te cuela por los circuitos neuronales…
Sospechoso también es el parecido que la nueva Lecturas tiene con el ¡Hola! de siempre. Sólo que el efecto es el mismo que se registra cuando vez en Zara una prenda que imita a una de, no sé, no se me ocurren marcas caras. ¡Como no las frecuento! Pero me entienden, ¿a qué sí? En la portada de esta semana (que no reproduzco, porque en su página web, a esta hora, siguen mostrando la de la semana anterior. Los he visto más rápidos, Santiago incluido), que podría ser un póster promocional de La casa de la pradera, aparece Antonio Carmona (el Adrien Brody gitano: en un concurso de napias, el jurado lo tendría complicado) con su mujer y sus hijas. En estos tiempos en los que lo que se lleva es ocultar a los pequeños, no sé porque él ha querido fotografiarse con las niñas. A lo peor son celos: «Yo también tengo hijas y nadie me pregunta por ellas. ¿Me las pueden fotografiar? ¿Me las pueden fotografiar? Por fa, ¿me las pueden fotografiar?». Los famosos, ya lo ven, son como niños. Sino me creen, lean lo que las distintas revistas publican sobre el cumpleaños del heredero de la corona holandesa, que reunió a lo más granado de la realeza europea. O sea, a toda la realeza, que tampoco hay tantos como para andar separando al trigo de la paja.
Lástima que otra revista hable de «la fiesta que organizó Guillermo» así que sorpresas, las justas. Casi mejor… ¿o es que los servicios secretos holandeses no iban a detectar la afluencia masiva de testas coronadas o a punto de serlo? Aunque no parece que las fuerzas del orden anden muy finas. «La Princesa [Letizia, aclaro], otra vez con el bolso de Isabel Sartorius.» ¿No tiene para comprarse uno suyo? ¿Y se lo tiene que pedir a una ex de su marido? Qué modernos son estos anacrónicos. —Es que la Sartorius hace, o promociona, no sé, bolsos.
—Hija, Maru, qué frase. Es que desde lo de Hakkon apeándose de sus responsabilidades durante unas semanas porque le había nacido una heredera, éstos se creen que todo el monte es orégano. No hay más que ver a los de Mónaco, aunque en estos la creencia es antigua. Carolina y su prole asistieron al Festival del picnic. Lo leo y no lo creo. Si no fuera porque Nelson Mandela y señora también acudieron, pensaría que es una tomadura de pelo. Claro, que a ver qué entienden ellos por picnic. No los veo yo degustando la excelente ensaladilla rusa, y los ni menos afamados filetes empanados, de nuestras meriendas campestres.
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