22 de junio de 2007

Milagros

Lo que va de ayer a hoy… Esta mañana he estado mirando unas fotos de nuestra boda… qué jóvenes éramos… y luego he ido al baño y me he mirado al espejo: lo que va de ayer a hoy… dice MariPepa que es porque no uso cremas hidratantes de baba de caracol. ¡Qué mala baba! Pero a mí el susto no me lo quitan ni con aguarrás. Ayer, dulce y estirada; hoy, amargada y arrugada. En eso soy como Angelina Jolie e Isabel Preysler

—¡T’has pasao!
—Ni un pelo.
—Pues eso, que no tienes ni un pelo parecido a ellas.

Lecturas
Vale, acepto mi derrota. Lo curioso es que ellas tampoco se parecen a ellas mismas. Obsérvese la portada de LecturasAngelina sin mácula, le han respetado la peca sobre la ceja pero le han borrado el lunarcito de debajo del pómulo, así como las arrugas y las venillas rojas del blanco del ojo. En mi caso, el tiempo no pasa en balde; en el suyo, lo que no pasa en vano son las páginas: virginal en la portada, humana demasiado humana en la 58.

¡Hola!
Tomemos otro ejemplo. Isabel Preysler y esas dos hijas a las que quiere colocar  se muestras «deslumbrantes» en la portada de ¡Hola!. En páginas interiores, la una y las otras aparecen como difusas: les han borrado tantas imperfecciones que resultan iorreconocibles. Tamara parece la madre de su madre, Chabeli la abuela de ambas, y a Isabel le han menguado los ojos hasta convertirse en dos puñaladas en un tomate.

—Pues yo las veo igual en la portada que en páginas interiores: tanto fuera como adentro están que no parecen seres humanos, sino el espíritu de la silicona. Peor: son igual que las figuras de Lladró.
—¡Vade retro! ¡No mientes a la competencia! ¿No ves que la Preysler es la imagen de Porcelanosa!
—Tienes razón, Maru.

Aquí, queridos lectores, el feroz contraste se produce cuando, tras hojear la revista de cabecera de la reina del glamur, una se va a Lecturas, donde también nos muestran a las tres inoperantes incluso vestidas con los mismos trajes que lucen en ¡Hola! Aunque en circunstancias bien distintas.

—Sí, se ve que no es un posado exclusivo.

Santiago, que a veces ve el Tomate y se le pegan los tics. No, la diferencia es que los de Lecturas no han renovado la licencia del programa informático ése que sirve para retocar las fotos, y nos muestran al trío de damas (así las llaman en la portada) convertidas en el trío calaveras. ¡Y esa foto en la escalera! Las han retocado tanto que parecen muñecas recortables. Dan repelús. Por cierto, obsérvese que Chabeli ya sabe que su perfil bueno (bueno, es un decir) es el izquierdo: a veces tuerce tanto la cara que parece que tiene tortícolis.

No deja de ser curioso que los responsables de ¡Hola!, los mismos que hacen que Isabel Preysler parezca una geisha prepúber, se pongan todos dignos y muestren una foto de la actriz Sidney Rome hoy, junto a una de la misma persona hace unos años. «Irreconocible», proclaman. «Buscando el elixir de la eterna juventud (que, hagámonos a la idea, aún no se ha inventado), nos pasamos de la raya y el exceso de quirófano se convierte en nuestro mayor enemigo, en lugar de ser un aliado para ir paliando las huellas del tiempo en el rostro. Y eso es lo que le ha ocurrido a Sidney Rome. (…) Todos los excesos de la vida son malos, también los del bisturí, que, sobrepasado el limite, no es que borren el tiempo, es que pueden hacer del rostro un borrador de lo que fue».

Dejemos al lado la redacción del texto, lamentable, y centrémonos en el mensaje, penoso. «Pueden hacer del rostro un borrador de lo que fue»…
Recuerden que eso lo dice la misma revista uno de cuyos logros más destacados es haber difuminado a Isabel Preysler hasta hacer de ella un ectoplasma. 

Semana
Pero corramos un velo, estúpido, sobre este doble rasero vengonzoso.  Volvamos a la familia Photoshop. Porque las esfinges hablan, y la llamada Tamara declara: «Me gustaría ser la heredera del estilo de mi madre, pero es que ella es muy perfecta». No es perfecta, sino MUY perfecta. Qué hartura. En cuanto a lo de la herencia, Tamara, mona, desengáñate: donde estén los millones, que se quite el estilo.

Además, sospecho que el estilo lo tienes porque unas páginas más allá ¡Hola!, que está monotemática, entrevista a Julio José Iglesias, otro improductivo, y el niñato dice por esa boca que es la envidia de los tiburones: «Mi madre es “total”». Los de la revista han puesto comillas porque ellos deben creer que «total» es una marca de lubricantes, pero lo que Julio José quiere decir es que su madre es muy perfecta.

Otras no tienen tanta suerte. Elena Tablada, la novia de David Bisbal, ha recibido el título de graduada en diseño de moda por la universidad de Miami. En la ceremonia, luce una toga negra y un birrete negro con un pompón blanco… que digo yo que para ser una facultad especializada en moda no es muy fashion. Aunque lo mejor (quizá ustedes lo sepan ya, pero yo confieso que acabo de enterarme) es que a Elena la acompañaba su hermana, de nombre Naele. Elena, Naele. ¿Lo pillan? ¡Naele es Elena al revés! Es como si mi hermana se llamara Ajuram. Dios, qué idea. Y el hermano de Santiago, Ogaitnas. Es mucho mejor que las de esas hermanas que se llaman Pilar Clotilde y Clotilde Pilar, ¡dónde vas a parar!

Diez Minutos
En fin, voy terminando ya que, en la cocina. El detergente Oxiaction y las aceitunas La Española están teniendo unas palabras sobre las esencias patrias y los barbarismos.

Dice la baronesa viuda de Thysen: «Mis hijas están preciosas. Una me llama mamá y la otra papa». Cuidado, tita titas titas, tiiita: esas niñas van a crecer con una idea muy equivocada de lo que es el mundo. Claro, que siendo hijas adoptivas de Carmen (llámame Carmelo) Cervera, ¿a quién le importa cómo es el mundo? Lo que importa es cómo lo compro.



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