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31 de mayo de 2007
No es guapa Y no estoy segura de que sea atractiva. Me refiero al nuevo amor de Luis Medina, hijo de Nati Abascal, que aparece en todas las revistas y cuya ¿belleza? todos los periodistas se creen en la obligación de resaltar. Mi marido también dice que yo soy la mujer más guapa del mundo… —Bueno, no todos los días. La Razón es (además de un tebeo con ínfulas) que es mi marido, y no le queda otra que elogiarme… —Con reservas.
Tampoco es guapa Gema Ruiz, que tiene la nariz como una berenjena de Almagro y la mirada, más que distraída, perdida. Tiene derecho a la vida, por supuesto, aunque vivir sea… reconciliarse cada dos por tres con un tipo que dijo que no quería saber nada de ella. Pero guapa no, no es. Fea no me parecía Tamara Falcó, aunque ella no debía estar conforme con su ser, porque según las revistas, se ha operado la nariz. La nueva es “obra del doctor Javier de Benito”, informan. Es decir, que Tamara tiene los ojos de su madre, la sonrisa del su padre y la nariz del doctor Benito. Cuando veo a estas niñas-puzle (son desmontables), siempre me acuerdo de una amiga que tiene una hija a la que operaron de estrabismo, luego porque tenía las rodillas muy juntas, más tarde le pusieron un aparato para corregirle los dientes… «Qué guapa estás», le digo siempre que la veo. «Ya puede —contesta la madre—, ¡con lo que me ha costado!»
Por cierto, propongo que la DGT utilice para la próxima campaña de seguridad vial la foto de Diez Minutos en la que don Jaime y Froilán aparecen cruzando la calle, el mayor con el pinganillo puesto. El pie de foto (situado, por paradójico que parezca, a la altura de la cabeza del señor Marichalar) explica: «El duque de Lugo, que lleva de la mano a su hijo, hablaba por el móvil con el manos libres».
La entrevista se reduce a ella posando (por ejemplo, al lado de una camella con su camellito, y mirando hacia el horizonte infinito, qué bonito), e insinuando que las cosas en su matrimonio no van como debieran. «Cayetano y yo estamos peleando para que lo nuestro funcione», dice, consciente (imagino) de que no es lo mismo «peleando» que «peleándonos». Eso, mientras posa con modelos de Hermès, Valentino, Dolce y Gabbana… Vaya, lo que toda beduina de clase media tiene en su fondo de armario. «La condesa», así la llaman aprovecha el publirreportaje para contarnos los muchos proyectos que tiene, y para soltarnos una frase de ésas que dejan huella: «Nosotros comenzamos la casa por el tejado en lo que a nuestra relación se refiere [¿se refiere a que se quedó embarazada y por eso tuvieron que casarse?], y ahora sólo nos faltan los decorados para que quede preciosa». ¿Está pidiendo dinero a su suegra? Es más, ¿qué escritor de discursos le ha escrito esto? Un arquitecto de interiores, sin duda. En fin, voy acabando que en la cocina la nevera está indignada con el horno porque éste le ha reprochado que no tiene sentimientos, que es muy fría. Dice Semana que Carlos (¿quién?), de Il Divo (¿qué?), «lanza a su mujer como cantante». Necesito una explicación: ¿quiere decir que la ha dejado y se lo ha dicho con una canción? ¡Por favor, sáquenme de esta duda que me corroe!
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