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17 de mayo de 2007
PDA Esta mañana, al llegar al quiosco, he visto a Paqui con el pelo revuelto, los ojos desorbitados, la boca desencajada… y una PDA en la mano.
—¿Y la PDA? —Antes lo apuntaba todo en un calendario que me daban los de la Caja de Ahorros, pero hija, está todo lleno de tachones y no lo despejo ni con sobredosis de tippex. Apunto: sale los miércoles; tacho: no, ahora los jueves; borro: ¡qué va! han decidido adelantarse al lunes… —Paqui, calma. —Así que mi marido me ha regalado una PDA. —Que moderno. —Dice que PDA significa Paqui Diantre Aclárate. ¡Como si la culpa fuera mía! Que no lo es, ni de Paqui ni del bugui: es de Camilo Sesto, «Mía, la culpa ha sido mía, creyendo que algún día serías tan solo para mí», lo sabe hasta el abuelo Patxi, «Mía, la culpa ha sido mía, que lenta es mi agonía vacía de esperanza para mí». Yo creo que, con eso de que tienen que competir con toda la bazofia rosa, catódica e instantánea, los de las revistas han perdido el oremus. —Y yo el albarán de Cuore. ¿Dónde lo habré metido? Y no hacen más que adelantar la publicación, y vuelta a adelantar la publicación, cuando en realidad están condenadas a llegar tarde. En ocasiones, rematadamente tarde. ¡Hola!, por ejemplo, tiene hoy en los quioscos (mañana quizá no, pero yo paso de volver a donde Paqui… —Que no, señora, que le he dicho que este mes Elle no trae un par de manolos. ¡Ni siquiera un par de zapatos Gorila!
—Que son las fotos que iban a publicar cuando el nacimiento de la infanta nueva, pero como llegó Sofía, tuvieron que parar la exclusiva, pero, claro, con la pasta que habían desembolsado, no se la iban a tragar, así que nos la han colocado con retraso. Es lo que tiene Paqui, que vende prensa rosa con antecedentes, penales si preciso fuera. Que digo yo que los que negocian las exclusivas deberían curarse en salud con una cláusula de caducidad: «Esta exclusiva caduca el…», porque cascarnos la boda de esos dos inoperantes quince días después del bodorrio no parece un ejemplo de celeridad informativa. Además, ¿a quien le importa cómo fue la fiesta de pijos? En mi casa hemos inventado un juego, heredero del Un, dos, tres. Cuando no sabemos de qué hablar y cualquier tema que rompa el hielo es bien venido, uno dice: —A ver, cosas que nos interesan tanto o menos aún que la boda de Paulina y Colate. Por ejemplo, los hábitos reproductivos del mejillón cebra.
—Envidia, se llama la figura literaria. Las fotos no engañan. Es lo que tiene que te saquen en una revista que no es el ¡Hola!: que no tienen Photoshop, el programa informático que plancha, limpia y da esplendor. O que si lo tienen, es una copia pirata. Y, claro, no es lo mismo.
¿Qué quieren que les diga? Prefiero a las clásicas. Por lo menos, nos cuentan las tonterías que dicen los famosos, y no como los de Cuore, que se inventan las tonterías porque recurren a la técnica de la fotonovela y colocan bocadillos con texto en las fotografías. No sé si me explico. Un turre.
Que en ¡Hola! digital (ah, sí, yo también sé lo que es el mundo virtual... y tal) dicen que «Isabel Pantoja canta en Madrid y Julián Muñoz declara ante el juez». O sea, que los dos cantan. Qué tierno.
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