26 de abril de 2007

Supervivientes

¿Vieron el gol de Messi? Santiago sí. Unas dos mil cuatrocientas setenta y tantas veces. Tantas como el de Maradona. Lo único divertido de ese aluvión fue cuando a alguien se le ocurrió poner los dos, uno encima de otro, con la pantalla partida, para que los forofos disfrutaran de ellos en tiempo real, y pudieran compararlos. Confieso que incluso yo me senté a verlos…

Semana
Imagino que también lo vio el maquetador de Semana, que esta semana nos ofrece, en doble página partida, una comparativa de doña Letizia en su embarazo actual, y en su primer embarazo. Logro periodístico que sin duda será recompensado como se merece.

Por cierto, que Agatha Ruiz de la Prada dice lo que sigue: «Ver a doña Letizia con uno de mis trajes me daría apuro». ¿Y con otro no? A mí, ver sus trajes me da apuro. Aunque a veces, a qué negarlo, me he soñado acudiendo al mercado con ése que parecía una jardinera, con macetas plantadas, ¿lo recuerdan? El recibimiento que me hacían en el puesto de verduras era triunfal.

Hablando de ropa. ¿Se han fijado en Bertín Osborne? ¿Y en que siempre va vestido igual: camisa y pantalón vaqueros, chaqueta de ante marrón, zapatos marrones? ¿No tiene muda limpia o es que nos endilgan una y otra vez las mismas fotos? ¡Que venga Iker Jiménez inmediatamente! O, como diría Segolène Royal, inmediatement.

Lecturas
Leo un titular en el que se dice: «Alberto de Mónaco y Eva Herzigova. A favor de los niños libaneses». Estos famosos inoperantes se apuntan a cualquier causa con tal de cenar opíparamente. Y mira que no hay niños desdichados en el mundo, tantos y de tantas nacionalidades como para llenar la agenda de compromisos. También te digo que si todo el apoyo que tienen los niños libaneses es el de estos dos, no les arriendo la ganancia.  (Si se la arrendara el de Mónaco, mejor aún, si les traspasara, otro gallo cantaría. O cantara.)

Por cierto. À propos, que diría Segolène

—Mira que estás pesadita con la tal Segolène.
—Ni la mitad que tú con el tal Messi.
—Vas tú a comparar.
—No, vas a comparar tú.

Diez Minutos
Arantxa Sánchez Vicario posa en ¡Hola! Y en Senegal (que es donde nació Segolène), país al que se ha desplazado «para ver a sus tres ahijados y colaborar con la Fundación SOS».

—¿Fundación S.O.S. viene Arantxa Sánchez Vicario, huyamos?
—No, SOS a secas. Como el arroz.
—Brillante.

Aprovechando tal circunstancia, y que se ha fotografiado con dos jóvenes senegaleses broncíneos y espléndidos que, al parecer, colaboran con la citada fundación y a los que, para la ocasión, han puesto uniforme: unos calzones amarillos, que destacan sobre su piel, y al lado de los cuales la ex tenista posa con una camisa sin pantalones ni faldas que…

—¡Maruja! Eso que escribes es machista.
—¡Mira qué casualidad! Como tú.

En ese ambiente, digo, Arantxa declara: «Ahora soy más femenina, más atractiva y me encuentro mejor como mujer». Y no tiene abuela, claro. Ni novio, ni marido, ni amante. «Todavía no ha llegado el hombre de mi vida, pero espero que lo haga algún día… y que sea pronto.» Cuanto antes, sí, no vaya a ser que se te pase lo de ser más femenina, más atractiva y encontrarte mejor como mujer y vuelvas a ser la de antes.

Se deja Arantxa fotografiar en biquinis (y agarrada a una palmera, que anda que no debía haber poses más femeninas, más atractivas y que te sienten mejor como mujer: parece un orangután), y justifica el atrevimiento de esta manera: «Es la primera vez que dejo que me fotografíen en bañador y lo hago por una buena causa». Lo siguiente será decir que sale desnuda en la portada de Interviú porque lo exige el guión. ¿De verdad cree la Vicario que la causa de la Fundación exige este posado? ¿No será más bien que está buscando novio?

Y es que cuando hacen declaraciones pierden el oremus. «Me fascina no saber qué pasará mañana», declara Nuria Roca, vestida por Carolina Herrera. Pues que tendrás que devolver el vestido. Vamos, digo yo. Claro, que el piedefotista no se queda atrás. «Al lado de estas líneas, Nuria mira al horizonte expectante ante el futuro». Claro, como no sabe qué pasará mañana.

¡Hola!
Más segura a este respecto está Paulina Rubio, quien a punto de casarse, y necesitada al parecer de algo de dinero en efectivo para afrontar los gastos, posa con su madre «por primera vez después de veinte años». Ya ves tú, qué pena que no hayan esperado otros veinte. «Mi niña dorada se casa. ¡Qué ilusión!», declara la mamá, Susana Dosamantes, actriz famosa… y cursi, a juzgar por la frase citada y las fotos retocadas.

Aunque para retocada, María Vidaurreta, ¿la recuerdan?, la que fuera mujer de Jorge Verstringe, ¿lo recuerdan?, y luego compañera de José Luís de Vilallonga, ¿se acuerdan de él? La señora Vidaurreta, que es profesora titular de Conservacionismo en la Universidad a Distancia y manager para Europa de una empresa de viajes. Dos actividades que, oportunamente combinadas, desembocan en un reportaje que ¡Hola!, siempre atenta a la sensibilidad dominante, titula: «María Vidaurreta. Cómo vive su particular Memorias de África», porque está hecho en Sudáfrica y con jirafas y otras bestezuelas de fondo. «María participó en una arriesgada operación para contribuir a la conservación del rinoceronte», dice el periodista en lo que sin duda es un exceso. Si bien es cierto que de conservación, María sabe mucho: nunca antes la sabana africana había visto tanto botox y tanta silicona juntos. Tiene unos labios que parece que se ha puesto cara al viento en un túnel.

Acabo ya, que en la cocina las salsas Mahonesa y Boloñesa se han enzarzado en una disputa sobre las excelencias de sus ciudades de origen que tiene revolucionado al sector cantonalista de la nevera.

«La periodista Esmeralda Marugán ha presentado el libro Memorias de una superviviente…», leo en Semana. No sé quién es Esperanza Marugán, pero cualquiera que escriba un libro para preservar la memoria de quienes sobrevivieron a una tragedia merece nuestro respeto y admiración. «… en el que relata su experiencia el año pasado en el programa Supervivientes (Tele5), del que fue eliminada pronto tras sufrir unos problemas de salud».

¡Que levante la mano el que vaya a comprar esta obra magna de la literatura universal! No me interesaba el programa, como para perder el tiempo con un texto de alguien que, encima, se fue a las primeras de cambio. País de iletrados..



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