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15 de marzo de 2007
Agotada
A Dios pongo por testigo de que algún día mi chico y yo saldremos en la página 38 de Semana: “Santiago y Maruja, últimas compras de ultramarinos en Madrid. En una agotadora mañana en el Mercado del barrio, visitando las mejores casquerías y las más frescas chacinerías.” Valientes impresentables. ¿No hay tiendas de lujo en Los Ángeles? ¡Ah, no! Lo que no hay en Los Ángeles es revistas histéricas del corazón. Mejor para… nosotros, que nos vamos a librar de ellos. Aunque no suspiren aliviados, porque los jóvenes vienen igual de atontaos. “Me casaré algún día —declara Jorge Lorenzo, 19 tacos, campeón del mundo de motoc¡clismo—, pero a los 40, y con una mujer diez años más joven que yo, así que todavía me falta muchísimo”. ¡Qué malo es el ejemplo de Ana Obregón! ¿No habrá nadie que, en lugar de imitarla en lo nefasto, aspire por ejemplo a ser universitaria? Hablando del rey de Roma… alguna revista aviesa hay que nos invita a jugar al juego de las siete diferencias entre Derek y David, como si —parecen sugerir, o será mi mente enferma— Ana se hubiese buscado un clon después de aquel chof. Yo, qué quieren que les diga, a nivel de lo que es el intelecto no sé qué pensar, pero si del físico se trata no me cabe duda alguna: el de la Obregón es sideral, un auténtico galáctico, un Space Boy, que mola más que el Spice Boy. —¡Maruja, dominas el inglés!
—¡Y dale! Santiago, que es un sentimental. Como esa señora de Valencia que escribe a Lecturas para decir: “Siempre he sentido profunda admiración por Alexandra Manley, y más desde que asumió con entereza y honestidad que su historia de amor con Joaquín de Dinamarca había acabado”. ¿De verdad es posible que alguien de Valencia (sin acritud) sienta admiración profunda por una señora de la que, en el mejor de los casos, tienes noticia por lo que las revistas cardiacas publican de ella de cuando en vez? Por cierto, esta semana nos cuentan que la Manley, que tiene apellido de pinturas de cera, se ha casado embarazada. ¡Ay, la muy pillina! En fin, cambiamos de fase de lavado… —Se dice “cambiar de tercio”.
O bien: “Vuestra madre es tonta, pero tonnnnnta. Y él tal Rafa, un jeta”. O bien: “No hagáis caso de lo que digan los niños del cole de pago al que os llevo, porque con este escándalo, de plató en plató, nos vamos a forrar”.
Por cierto, el certamen será presentado por Silvia Jato, quien declara: “Es incompatible ser madre y miss”. Las normas lo impiden, claro, pero también habrá sitios donde se prohíba masticar chicle y echarse pedos al mismo tiempo… —¡Maruja, contención! … y sin embargo es perfectamente posible hacerlo. ¿Por qué maternidad y miss… ticismo han de ser más incompatibles que maternidad y, por ejemplo, cajera en una gran superficie a 60 kilómetros de casa (y sin coche, todo transporte público) sábados y domingos, 10 horas al día, y sin contrato fijo? En fin, voy terminando que en la cocina la carne está picada conmigo porque aún no le he dicho si su destino final es convertirse en hamburguesas o en albóndigas. Hablando de carne. No se pierdan la entrevista exclusiva que ¡Hola! ofrece del marido rehabilitado de Nicole Kidman. Se la han hecho en la isla de San Bartolomé, donde la pareja ha pasado unos días al sol (ella, protegida por un sombrero de paja, no se le vayan a saltar los puntos). En la página 11, los famosos pasean por la playa y, atención, tres maromos con tripita cervecera, uno de ellos luciendo un moreno agromán (ya saben: marca de la camiseta grabada a fuego en la piel), los mira como quien ve aparecer a una pareja de selenitas. Nicole, marido: no hace falta irse tan lejos, ni pagar tanto, para encontrarse indígenas así. En cualquiera de las playas de esta España desde la que escribo los hay a capazos. Y algunos incluso llevan muñequera del Real Madrid.
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