15 de febrero de 2007

Contrastes

En el Día de San Valentín, me dirigí al quiosco esperanzada. Tras los números extra dedicados al fallecimiento de Érika Ortiz, me dije, habrán vuelto por donde solían, que es el terreno que a mí me permite hacer unas risas.

—¡Ah! No han salido todavía —comenté al ver que las portadas venían vestidas de luto.
—Sí, son las de hoy —me corrigió Paqui—. Aunque cuentan lo de ayer.

Y lo de anteayer, pensé para mis adentros. Ya la semana pasada me abstuve de escribir esta sección porque el día mismo en que las revistas coloreras salían prietas de inanidades, conocíamos la noticia de la muerte de la hermana de la Princesa de Asturias y, qué quieren, no me pareció oportuno. Pero ésta ya me toca.

Eso sí, con su permiso voy a pasar de puntillas por las páginas relacionadas con el óbito. Apenas un comentario.

Semana
Diez Minutos
Uno, que las tres revistas que Paqui puso a mi disposición, ¡Hola!, Diez Minutos y Semana (Lecturas no había llegado), ofrecen prácticamente la misma foto pero con distinto encuadre. El motivo principal son doña Letizia, con los ojos cerrados, y su hermana, Telma, quien la consuela muy cariñosa. La diferencia es que, mientras en Diez Minutos y Semana sólo se ve a las dos hermanas, en ¡Hola! el encuadre se abre hasta mostrar también al heredero, y la instantánea parece tomada un segundo antes, o uno después, porque Letizia tiene los ojos abiertos. Ya en páginas interiores, ¡Hola! insiste en este «cuadro a tres» pero el fotograma muestra a don Felipe mirando algo... El responsable de titulares y otros resaltados se cree en la obligación de explicárnoslo. «El príncipe, conmovido y en silencio, siguió a través del retrovisor el momento en que una desolada doña Letizia era reconfortada por su hermana Telma». Gracias, señor/señora: si no nos lo llega a decir no nos hubiéramos enterado.

Pero dejen que me desplace a territorios menos tristes, que es donde me siento más cómoda.

«Alejandro Rubio, de compras con su nueva novia». ¿Quién es Alejandro Rubio?, me pregunto. E incluso: ¿tenía una novia vieja? Pues bien, resulta que el tipo es el ex de Terelu, y la novia, pues eso, la nueva, como la Castilla de mi infancia escolar. «La pareja camina entrelazada», aclara el piedefotista al pie de una foto en la que la pareja camina entrelazada. Qué tiempos estos en los que hay que explicar lo obvio.

«Mi hijo es una pila que me carga de felicidad», declara una tal Pilar Castro que, lo confieso, no sé a qué se dedica. Me dicen que es actriz, aunque bien pudiera ser una central eléctrica en miniatura. Lo del retoño concebido como pila (¿alcalina, por ventura?) no deja de ser una innovación respecto a las declaraciones tradicionales de las madres tradicionales que tradicionalmente aparecen en estas publicaciones.

¡Hola!
Aunque en lo que atañe a las relaciones materno-filiales, siempre cabe la sorpresa. Sarah Ferguson, duquesa de York (por qué sigue utilizando el título tantos años después es un misterio que Iker Jiménez debería investigar) ha sido elegida «Madre del Año» por la American Cancer Society (Iker también debería averiguar por qué la Sociedad Americana del Cáncer gasta dinero y prestigio en este título estúpido), y ¡Hola!, siempre al pie de la noticia y arrodillada ante los famosos, nos la muestra henchida de orgullo por los mensajes cariñosos que, con tal motivo, le enviaron su ex y sus hijas. El premio se lo entregó Dimitri de Yugoslavia. Otro que tal baila. (Iker, ¿podrías decirle a este tipo que Yugoslavia ya no existe?)

Para madre del año, la mía, oiga. Pero puestos a premiar a quien no lo merece, propongo a la American Cancer Society esa que acepte la candidatura de Carmen Thyssen, quien nos dice: «Mis hijas están preciosas; una tiene los ojos verdes, y la otra, azules. Cumplieron siete meses el 6 de febrero. Ya me conocen». Ya era hora, ¿no? ¿Y qué te dicen? ¿Abuela, dónde has escondido a mamá?

También propongo que analicen los méritos de Carlos Larrañaga quien, en la senda de Carmela, la señora de 67 años que ha sido madre de mellizos, acaba de ser padre. «Haber tenido una hija a los sesenta y nueve años no es una irresponsabilidad, es egoísmo.» Me lo has quitado de la boca.

El caso es que Paula Larrañaga ya ha vendido su primera exclusiva, chispas, y ha sido a ¡Hola!, que no es mala manera de entrar en el mundo del vivir couché, que es como se dice en las revistas de papel satinado a lo que en mi barrio llamamos «tirado a la bartola». Por cierto, que Ana, la madre primeriza, actriz de segunda, ha debido buscar en el baúl de los guiones rechazados para encontrar esta frase: «A quienes esto pueda parecerles una locura les digo que sí, es una locura, pero una rotunda locura de amor». Sólo falta que Aurora Bautista sea la madrina. ¡Uaj!

Y es que hacer declaraciones es un arte que no todos dominan. Alejandra Prat, que se casa, también habla para ¡Hola!. «Los dos somos muy románticos, y cuando me pidió que nos casáramos, no se salió de la norma: la pasada Nochevieja en Cartagena de Indias, Colombia, una noche en el sitio más bonito del mundo, nos dijimos sí.» ¿Qué norma de petición de mano dice que la petición de mano en cuestión debe hacerse en Cartagena de Indias, ni siquiera en Cartagena de Murcia? «Me muero de ganas de empezar a llenar la casa de niños», añade. Lástima que no se conforme con llenarla de ceniceros de plata, que son menos influenciables.

En fin, termino ya, que en la cocina la panceta está rabiada, tras oír en la radio que en Arco, la Feria de Arte Contemporáneo, se vende un cuadro de Bacon por 10 millones de euros.

Victoria Beckham sigue saliendo en las revistas paseándose por medio mundo y posando como posa ella, escorando peligrosamente una cabeza (la suya, no me sean mal pensados). Ejercicio para hoy: recuperen las revistas de cuando esta señora era Spice pija y comparen. Yo creo que estamos ante el increíble caso de la cabeza creciente. O del cuerpo menguante. (Iker, bonito, ¿a qué esperas para darte un paseo por el lado rosa de la actualidad?)



Archivo Volver
Imprimir