21 de diciembre de 2006

La Navidad engorda

Lo dicen en la tele: los españoles ganaremos tres kilos estas felices fiestas.

¡Hola!
—¿Qué especie de pirado monomaníaco inflacionista ha revisado esas cuentas?
—¿Pirado? ¿Monomaniaco? ¿Inflacionista? Santiago, me sorprendes. Si tú creías que las polisilábicas eran unas islas del Océano Índico donde, son tus palabras, las mujeres enseñan las peras y se tapan el higo con unos plátanos.
—Eso es una grosería.
—Exactamente eso te dije yo cuando tú dijiste aquello.
—No me marees. Que quién ha hecho ese cálculo. Porque te digo yo que mi paga extra no asciende ni a una décima parte. De hecho, decir que mi paga extra asciende es ya una exageración.
—Kilos de verdad, de los de 1.000 gramos, no millones de pesetas.
—O sea, que nos dejamos la pasta, nos ponemos como toneles, y luego hay que subir la cuesta de enero con los bolsillos vacíos y exceso de peso. Pues sí que sí...
—¿Que sí qué?
—Es una expresión hecha: pues sí que sí. Punto.

Piénselo, lectoras, piénselo, lectores: tres kilos de lastre. Lo cual sería cualquier cosa menos una ofensa si no fuera porque todos los que anuncian los postres de Navidad en la tele están como sílfides. Mira a Paloma Cuevas.

—Decididamente, Divertinajes.com debería hacer un monumento a la paciencia de esta mujer. Sara Orúe también se mete con ella...
—¿Qué dice?
Semana
—Que tiene mucha cabeza.
—Eso no es meterse, eso es un elogio, cabeza como sinónimo de cerebro.
—En el caso que nos ocupa, cabeza como sinónimo de cabezón. Dice que la tiene enorme.
—Eso no es meterse, eso es definir. En proporción —y aquí el término «proporción» no deja de ser una contradicción en los términos— con el resto del cuerpo, la suya es una cabeza fuera de lo común. En otras latitudes se requerirían tres cuellos para sostenerla.
Maruja, por lo que más quieras.
—Será que a las famosas no se les engorda el culo pero, en justa compensación, les crece la cabeza. Acromegalia, como diría el Doctor House.
—Cuando no tienes revistas eres de lo más hiriente.
 
Es que a veces las revistas te dan el trabajo hecho. Hay famosos que no necesitan ser comentados: sus fotos y sus declaraciones se comentan solas. Mi cocina es más divertida...

... en enero, el queso Philadelphia estuvo de morros porque decía que sus compañeros de nevera expresan sentimientos antiamericanos muy primarios, chica, qué nivel, para ser un queso de untar.

... en febrero, la lavadora clamó que está harta de bragas, y proclamaba que su destino es lavar dinero.

... en marzo, los huevos a la flamenca se pusieron un poco chulos, y tenían a la vitrocerámica encendida.

... en abril, el bonito se puso a hacer abdominales y anunció que se le iba a quedar la ventrisca como una tableta de chocolate

... en mayo, los espárragos cojonudos estuvieron a punto de montarla y gorda con el aceite virgen.

... en junio, la campana extractora se puso a dar los cuartos.

... en julio, las cacerolas la batería de cocina se marcaron un redoble de lo más molesto.

... en agosto, una cebolla me dijo que ella capas sí, pero españolas, como las de Ramón García.

... en septiembre, los congelados andaban contritos con lo del calentamiento global, y tuve que hacerles unas morisquetas.

... en octubre, el café soluble, para desesperación de la leche semidestanada, dijo que no quería tomar líquidos y nos dificultó enormemente la preparación del desayuno.

... en noviembre, las galletas Príncipe me reclamaban las revistas para ver a sus familiares de Mónaco, tan pasteleros ellos.

... y en diciembre, el desatascador le lanzó a la Bella Easo unas procacidades que ruborizaron incluso a Santiago.

Y esta vez, efectivamente, no tengo revistas. Total, vi a Jaydy Mitchel en ¡Hola!, a Alejandro Sanz en Diez Minutos y a doña Leonor en las otras dos y pensé: me lo sé todo. Y eso, que no tengo revistas. A cambio, tengo una gastroenteritis que no me permite alejarme más de 2 metros del cuarto de baño.

Maruja, tus movimientos intestinales no le interesan a nadie.
Diez Minutos
—Tampoco pensaba hacerte un croquis. Y no sé si le interesan a alguien, pero desde luego a ti no porque en estas horas de zozobra no me has dicho ni ahí te pudras.
—No hacía falta que te lo dijera, a juzgar por el aroma te estabas pudriendo.
—¡Santiago!
—Esto es una conversación familiar, no tengo yo la culpa de que luego lo cuentes todo. Además, si Mercedes Milá puede decir el Tele5 que ella hace pis en la ducha y que utiliza papel de water negro, ¿no vamos tú y yo a poder ventilar nuestros asuntillos?
—Eras tú el que no quería que transmitiera mis movimientos intestinales.
—Al menos no en tiempo real.
—Zalamero...
—Mimosa...
—¿Podéis acabar ya con esta farsa?

Los niños, que se han cansado de la realidad virtual.

—¿Cuándo salimos?

Es que nos vamos al pueblo, a celebrar las Fiestas como Dios y mi suegra mandan.

—En media hora. ¿Todo listo?
Lecturas
—Todo. ¿Tiene la abuela ordenador para los videojuegos?
—Tu abuela tiene ordeñador para las vacas. Niño, deja la tecnología en casa que vamos en busca de las esencias. Y desead a los señores y a las señoras que nos leen unas Felices Fiestas y un Próspero Año 2007.
Felices Fiestas y un Próspero Año 2007.
—Un poco más de entusiasmo, leñe, que pareceis Ángel Acebes felicitando al Gobierno.
—¡¡¡¡Felices Fiestas y un Próspero Año 2007!!!!
—Mucho mejor. Nos vamos...
—A Ángel Acebes habría que cambiarle el nombre: en estos días, Ángel Acebo.
—Había un árbitro que se llamaba Acebal Pezón...
—¿Acebal Pezón?
—Y otro, Condón Uriz... Como lo oyes.
—Venga, niño, cierra ya que el camino es largo.
—¿Cierro?
—Cierra.
—¡Cerrado!
—¿Alguien ha cogido las llaves?



mlimon@divertinajes.com
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