14 de diciembre de 2006

A la fuerza

Ha tenido que insistirme mucho Domi para convencerme: tenía que llevarme el ¡Hola!, a pesar de la portada... y de los malos augurios.

¡Hola!
De entrada, Brad Pitt y Angelina Jolie, en plan desayuno en la hierba, en esta ocasión a cuento de su primer posado con la familia al completo y de un viaje a Camboya, que oye, con lo que a mí me cuesta llegar al centro en metro y ellos no hay país que no pisen. Me ponen del hígado estos dos. Son la quintaesencia de lo que no aguanto: nunca tan poco (son actores mediocres, no me digan que no) ha vestido tanto. No es envidia, lo juro, aunque ustedes son muy libres de no creerme...

Para seguir, una información sobre la ruptura de Gina y Javier. Y para cerrar, uno de esos infumables especiales con «los personajes del año reunidos en un excepcional reportaje». Por todo ello no, no, y no: no la quería comprar. Pero a Domi se le había acabado Semana y, chica, sólo dos revistas no dan para mucho. Así que tuve que humillarme, y comprarla. El ¡Hola!, quiero decir. Y menos mal...

Porque aunque las páginas dedicadas a los dos megapijos de Hollywood no me han deparado nada bueno, las de Gina y su capricho, y la de los mejores del año no tienen desperdicio. Claro, no las he leído, tenía cosas más importantes que hacer, entre otras esto... ehhh... bueno, algo que ya he olvidado pero que requería toda mi atención. A lo que voy.

No se pierdan en la página 135 la foto de Gina y Javier cuando aún se querían. El responsable gráfico ha querido convertir a la octogenaria en una pin up, y casi lo ha conseguido con el programa informático infernal que tanto agrada a las ajadas. Pero se le ha ido la mano, ha llegado hasta la cara de Javier. La pena es que a éste sólo le ha arreglado un ojo, dejando el otro tal cual es. Resultado: parece tuerto.

Tampoco tiene desperdicio la última foto del último grupo de personajes del año. Todos los demás tan glamurosos y a estos los han fotografiado con una Kodak Instamatic de aquellas con flash de cubo. En honor de la revista hay que decir que les piden disculpas... en deshonor de la revista hay que decir que sitúan a Concha Velasco entre los importantes 2006, cuando lo único meritorio que ha hecho la ¿actriz? durante estos meses ha sido permanecer callada algunas semanas. En fin. Aprovecho para decir que ¡Hola! anuncia que Julián Contreras, otro inoperante, va a ser profesor de gimnasia en las mañanas de Antena 3. ¿Alguien necesita otro argumento para pasarse definitivamente al bando de los que leen?

Lecturas
Dejo ¡Hola! antes de que me dé una alferecía. Lecturas dedica una página a Kalina de Bulgaria, «una premamá muy original». Ella es original sin necesidad de aditamentos, pero es que en las fotos... ¡lleva un hacha colgada del cinto! O los viajes la han trastornado, o aquella nefasta cirugía estética hizo algo más que cambiarle la nariz por una berenjena de Almagro, o... yo, como Las Grecas, prefiero no pensar, prefiero no sufrir.

Hablando del antes y el después. Rosa Villacastín entrevista en Diez Minutos a María Casado, presentadora del Telediario Fin de Semana en TVE. Casado está soltera (vale, el juego de palabras era fácil, pero... ¡tan tentador!) porque dice que «el hombre que se acerque a ella debe ser inteligente», comentario que agradecerán todos los varones que la hayan rondado en sus 28 años de vida. Como siempre en esta sección, Villacastín pide al entrevistado que le diga cuál es su foto favorita... y la foto favorita de María es una en la que sale jovencita, en la radio y sin maquillar. Véanla: así sabrán por qué el maquillaje es tan importante. Y por qué a veces les digo que la televisión engaña.

De cualquier modo, la noticia de la semana es ésta: «La Reina Isabel invita a cenar a los suyos», siendo «los suyos» 300 personas. ¿No decían que esta mujer era de la Cofradía del puño?

En fin, voy acabando que en la cocina el desatascador le está diciendo a la Bella Easo unas procacidades que hasta Santiago lleva un par de horas ruborizado.

Diez Minutos
Interesante cobertura la que las revistas cardiacas hacen de la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz a Muhammad Yunus. Estaban los de siempre y, tratándose del Nobel de la Paz que se entrega en Oslo, a nadie sorprendió la presencia de Mette-Marit y su marido (como si la heredera fuera ella), de los que Diez Minutos destaca que «destacaron por sus complementos: ella llevaba un llamativo reloj (quizá por respeto no dicen nada de la coliflor de luto que se plantó en todo lo alto de la cabeza) y él una pulsera plateada». Como siempre, los de Noruega marcando tendencias.

Más sorprendente se me antoja...

—¡No jodas que estás embarazada!

Santiago, como siempre, cogiendo el rábano por los cuernos. Decía que más sorprendente se me antoja la presencia de Sharon Stone...

—¿Acaso hace falta algo para justificarla? Sharon Stone se justifica por y en sí misma.

... y de Paulina Rubio y Colate, cuya mera asistencia a un acto como este basta para desacreditarlo.

—Te has pasado, Maru.
—Vale. Digamos que entonces habría que cambiar la denominación del galardón.
—¿Y tu propuesta es...?
Premio Nobel de déjame en Paz.
—Suena bien.
—Mientras Paulina no cante, casi todo suena bien.



mlimon@divertinajes.com
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