9 de noviembre de 2006

Zombies

Hay frases que me desconciertan. «Me encantaría tener mis propios hijos», declara Ricky Martin. ¿Qué pasa, que se ha cansado de jugar con los ajenos?

Antes, se decía: «Me gustaría tener hijos», y como los hijos sólo podían ser propios, no eran necesarias precisiones complementarias. Ahora, los hijos pueden ser:

          -Propios
          -Impropios
          -Compartidos
          -Adoptados
          -Adquiridos
          -Apadrinados

Eso, que se me ocurra ahora a bote de Pronto...

—La expresión es: «a bote pronto».

La expresión será como tú digas, Santiago, pero yo sé con qué estoy limpiando los muebles.

¡Hola!
En ¡Hola!, que es donde Ricky dice lo que dice, Mónica Estarreado (si no saben quién es, no sufran) asegura que ella es una mujer «con mucha personalidad y carácter». Ninguna de las dos cosas es buena per se. Es como lo de Zapatero. Vale, tiene talante, pero ¿de qué tipo? Porque lo sustancial está en lo adjetival, no sé si me explico.

—Pues no.

Los políticos tampoco, y ya los ves, en el machito y viviendo del erario púbico.

—Público, Maruja.
—Vale, iluso, tú sigue viviendo en el país de la golosina donde las casas se construyen con mazapán y las nubles son de algodón.

A lo que voy. Que si tienes personalidad perturbara y carácter malo, pues no es como para presumir. Vamos, digo yo.

También digo que las exclusivas están muy devaluadas. Antes, un medio de comunicación presumía de tener una entrevista exclusiva cuando alguien accedía a responder a sus preguntas tras meses de silencio, y sin que n el horizonte se vislumbraran nuevas concesiones... Ahora, una entrevista es, por definición, una exclusiva, y los hay que se han especializado en conceder exclusivas sucesivas. O sea, poco exclusivas, porque por más que se depure el arte de soltar las cosas a poquitos, antes o después te repites.

Semana
Ortega Cano es un maestro, ole, arsa, pilili, en esta especialidad. La novedad es que esta vez dice que Rocío Jurado perdió un hijo suyo mientras grababa un disco en Los Ángeles...

—¿Y la policía de Los Ángeles no lo encontró?
—Quiere decir que abortó, burro.
—Pues si quiere decir eso, que lo diga.

Ahí me han dao. En otra revista, Diez Minutos, cuentan que la herencia de Rocío está paralizada.

—¿Por la emoción?
—Define emoción.

La herencia de Rocío está paralizada y Victoria Beckham preocupada.

—Ése es un sentimiento complejo, no creo que le quepa en la cabeza.
—¿Se puede saber, Santiago, qué haces interrumpiéndome todo el rato? Lo que es más: ¿se puede saber qué hacer aquí?
—Es fiesta, Maru. La Almudena.
—Entonces, ¿qué hago yo limpiando?
—¿Limpiar, quizás?

Eso me enseñará a no darle argumentos. Como aquella vez que el niño suspendió el examen de historia porque a la pregunta: ¿Qué ocurrió el 2 de mayo?, él respondió: ¿De qué año?, y el profesor le puso insuficiente por chulo. Madrileño, claro.

—¿Preocupada por qué?
—Uno de sus hijos sufre de epilepsia.
—Es para estarlo.

Cuenta Semana que Mette-Marit se estrena el Bollywood que no, no es un café espectáculo para lesbianas. Cuenta Semana que un productor indio se ha atrevido a hacerle una oferta porque, según él, se parece a Semana. Mette-Marit, Bollywood... están hechos el uno para la otra.

Cuenta Semana además una noticia bajo este titular: «Andrea (Casiraghi, claro) y Tatiana, dos zombies en Nueva York». Al parecer lo cuenta por algo de una fiesta de Jalogüin, pero tengo para mí que el subconsciente es poderoso y por fin alguien ha podido definir cabalmente a estos dos inanes.

Lecturas
Por su parte, Lecturas revela los complejos de las estrellas: Jennifer Aniston preferiría tener otro mentón (no me extraña, por algún capricho genético ha heredado el de Carlos II), Gwyneth Paltrow se queja de sus pechos (¿los ha encontrado? Porque en las fotos no se ven) y Penélope Cruz, de su trasero. Detengámonos aquí. ¿Por qué se queja de su trasero cuando puede quejarse de su nariz? Porque esta niña va a tener la muerte del loro... En otro lado, e imagino que en otra revista, pero ahora no la encuentro, nos muestran las bocas de las estrellas antes y después de pasar por el dentista. Tienen todos unos dientes tan perfectos que a veces, más que dientes, parecen frontones.

Diez Minutos
Pero sin duda la noticia de la semana aparece en portada de Diez Minutos. «Belén Esteban. Así es su nueva casa». Cada vez que Belén tiene algo nuevo, aparece en portada de alguna publicación. En esta ocasión, es un chalet de 600.000 euros y 300 metros cuadrados, a la afueras de Madrid, del que nos muestran hasta los planos y cuya adquisición justifica el hecho de que Andreíta necesita ese espacio. ¿Tan gorda está?

La foto de Belén en portada es de dar miedo, y la noticia daría risa si no diera ganas de llorar. Que una zángana como esta haya llegado tan lejos dice mucho, y nada bueno, de la sociedad en la que vivimos.

—No te pongas estupenda, Maru.

Es que no salgo de mi apoteosis. Y aunque suene demagógico, duele ver que los empleados de gasolineras no consiguen que les aumenten sus 800 euros de sueldo mensuales y esta indocumentada gana lo que gana por contar lo que cuenta (dinero, entre otras cosas.

Por cierto... la semana pasada comenté lo inoportuno que resultaba que ¡Hola! publicara la noticia de la detención de la hija de Paco Marsó en una doble página que completaba con el anuncio ese de compresas para la incontinencia urinaria que protagoniza Concha Velasco. Se me olvidó sugerir un eslogan ad hoc: «Compresas Indasec. Por si se hace pis de puro miedo durante un atraco».

Ahora, los de Diez Minutos cuentan lo de Belén en la misma portada en la que anuncian la edición en DVD de las últimas temporadas de Aquí no hay quien viva. Da que pensar... ¿verdad?



mlimon@divertinajes.com
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